A pesar de que el estudio se ha hecho con peces de agua dulce como la perca puede extrapolarse a los habitantes de aguas marinas. Imagen: Christa Rohrbach

Los peces adolescentes se hacen yonkis del plástico

A pesar de que el estudio se ha hecho con peces adolescentes de agua dulce como la perca puede extrapolarse a los habitantes de aguas marinas. Imagen: Christa Rohrbach
A pesar de que el estudio se ha hecho con peces adolescentes de agua dulce como la perca puede extrapolarse a los habitantes de aguas marinas. Imagen: Christa Rohrbach
  • Un estudio revela que algunos peces jóvenes se hacen adictos a los microplásticos.
  • Estas sustancias contaminantes son muy difíciles o imposibles de depurar.
  • Por bioacumulación, tarde o temprano estos componentes tóxicos llegarán a los organismos humanos.

Una nueva droga sintética se ha puesto de moda… En el fondo del mar. De los creadores de la cocaína, anfetaminas y las hamburguesas grasientas llegan… ¡Los microplásticos! Es el nuevo fenómeno entre los peces adolescentes, según un estudio reciente realizado por la Universidad de Uppsala, Suecia, según informa la BBC.

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Sin lugar a dudas, se trata de otra de las nefastas consecuencias de las sopas de plásticos en las que los humanos estáis convirtiendo las aguas de todo el planeta. Consecuencias que no sólo afectan a los peces adictos, ya que los microplásticos pasan a todos los seres que se los comen, incluyendo a los humanos.

De los cosméticos a la barriga de los peces adolescentes

Las pastas de dientes, detergentes, limpiadores faciales, champús, jabones, exfoliantes y muchos productos más que acaban desagüe abajo contienen microplásticos, elementos muy contaminantes que también se forman con la descomposición de otros plásticos.

A diferencia de otras sustancias, algunos de ellos son casi imposibles de eliminar en los procesos de depuración de aguas y acaban llegando a ecosistemas naturales en los que provocan grandes daños. Y es ahí en el momento en el que llegan a los estómagos de los peces y otros seres vivos como esponjas o corales.

Las pequeñas bolitas que llenan la barriga de este alevín de perca europea son ni más ni menos que microplásticos que crean adicción. Imagen: Oona Lönnstedt
Las pequeñas bolitas que llenan la barriga de este alevín de perca europea (Perca fluviatilis) son ni más ni menos que microplásticos que crean adicción. Imagen: Oona Lönnstedt

Los problemas son más graves de lo que nos pensamos. El estudio, que se ha realizado con percas, y algunos otros peces adolescentes, demuestra que los alevines criados en estos caldos, en los que predomina el poliuretano, acaban desarrollando una adicción a él. El poliuretano sustituye a su alimento natural haciendo pensar a los jóvenes peces que es una fuente rica en energía. Los científicos lo llegan a comparar con lo que ocurre con los adolescentes humanos y la comida basura, si bien ésta sí que es muy energética (y también dañina).

Consecuencias de la adicción

Como cualquier adicción humana, esta vuelve la vida de los alevines del revés. Y estos acaban prefiriendo alimentarse de poliuretano a comer sus alimentos naturales lo que, dicho literalmente por los investigadores, hace a los peces más pequeños, más lentos y más estúpidos. Eso es una combinación fatal en la naturaleza (y si no pregúntaselo a Darwin). Esto provoca que:

  • Los peces adictos tienen 4 veces más posibilidades de acabar siendo la cena de sus predadores que los individuos sanos.
  • Las probabilidades de que los peces que sufren adicción a los plásticos lleguen a adultos son muy bajas.
  • El número de adultos capaces de reproducirse mermará drásticamente provocando una importante pérdida de población en sucesivas generaciones.
  • Los embriones expuestos a estos microplásticos tienen un 15% menos de posibilidades de llegar a eclosionar.
  • Los microplásticos entran en la cadena trófica provocando bioacumulación, de manera que los eslabones superiores tendrán mayor cantidad de ellos en sus sistemas y más posibilidades de sufrir envenenamiento. Y de esto, siento decirte, los humanos no os libráis.

Este estudio ha dado un gran paso para entender cómo afectan estas sustancias plásticas a la vida y los mecanismos que siguen. Esto resulta extremadamente importante dado que entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plásticos acaban en los mares al año y que hay una desagradable isla de basura flotando en el Pacífico. No es de extrañar que todos los habitantes de estas aguas acaben con adicción a los plásticos (hasta a mí me da terror volverme un yonqui del plástico) lo que arrasará con la biodiversidad acuática y de rebote con la terrestre.

Fuentes: Huffingtonpost, BBC, La Vanguardia y El Mundo

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Un comentario en “Los peces adolescentes se hacen yonkis del plástico

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