Un Melomys rubicola, el primer mamífero que sufre la extinción por el cambio climático, cuando aún vivía. Foto del Gobierno de Queensland.

Primera extinción de un mamífero por el cambio climático

Un Melomys rubicola, el primer mamífero que sufre la extinción por el cambio climático, cuando aún vivía. Foto del Gobierno de Queensland.
Un Melomys rubicola, el primer mamífero que sufre la extinción por el cambio climático, cuando aún vivía. Foto del Gobierno de Queensland.
  • El único mamífero endémico de la Gran Barrera de Coral ha desaparecido para siempre.
  • Este pequeño roedor se ha extinguido al desaparecer su hábitat a causa del aumento del nivel del mar.
  • La destrucción de su hogar puede ser consecuencia directa del calentamiento global.

Hay noticias que quisiera no tener que dar, pero que no me queda más remedio. Humanos, lo habéis conseguido. Un informe del gobierno de Queensland ha declarado la extinción de un mamífero, un pequeño roedor, siendo el cambio climático antropogénico (el que causáis vosotros) el principal responsable. Desaparece así el único mamífero endémico de la Gran barrera de coral.

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Se veía venir

Son muchas las voces que han considerado agoreras las predicciones de que las consecuencias climáticas del tren de vida que estáis llevando los humanos iba a acabar haciendo desaparecer especies. Demostrado queda que se equivocaban. Por lógica general, es de esperar que modificar las condiciones naturales de un entorno termine por tener estas consecuencias. Y este pequeño caso puede ser sólo el principio.

Aprende más sobre qué es el cambio climático global antropogénico

El Melomys rubicola, un roedor que no volverá a roer

Dentro del drama que supone que un pequeño animal se extinga a causa de las acciones de los que se dicen inteligentes, la situación a nivel global aún no es dramática. Y es que el Melomys rubicola habitaba en una isla muy pequeña cuyo tamaño ha descendido muy bruscamente, Bramble Cay.

Fueron observados por europeos por  primera vez en 1845, según The Guardian. Por aquel entonces la población era muy densa, llegando a determinarse en 1978 que había varios cientos de individuos.

Sin embargo, el aumento de la temperatura ha hecho que el nivel del mar aumente y que las mareas altas hayan inundado la isla en varias ocasiones. Esto no sólo mataba a estos roedores sino que, además, destruía su hábitat. Un hábitat que se ha ido reduciendo paulatinamente.

De hecho, la superficie de la isla que quedaba descubierta en marea alta ha pasado de 4 ha en 2008 a 2.5 ha en 2014. Por su parte, la zona de hierba en la que habitaban pasó de las 2,2 ha a sólo 0,065 ha entre 2004 y 2014. Con estos datos, los intentos del Gobierno de Queensland para proteger a la especie han sido en vano.

Fue precisamente durante ese año cuando las autoridades iniciaron un estudio de población, después de que no se haya visto ninguno de estos roedores desde 2009. Tras poner más de 150 trampas durante 6 noches y examinar a fondo la isla y su vegetación, se determinó que la extinción era un hecho.

La extinción y el cambio climático

Si bien el cambio climático es un proceso natural, la actividad humana está haciendo que se acelere y descontrole. Una de las consecuencias más temidas es el aumento del nivel del mar que, por supuesto, afecta más a superficies emergidas de poca altitud. Si bien los peces darán palmas con las aletas por este hecho, para los que vivimos fuera del mar es algo terrible. De no cambiar las cosas, ciudades tan importantes como Londres podrían quedar inundadas y la población que no pueda huir (principalmente plantas y animales no humanos), moriría.

La desaparición de este roedor no es más que un aviso de la madre naturaleza acerca del futuro que otros animales inocentes e indefensos podrían sufrir. Y no sólo animales no humanos. También hay poblaciones de bajos recursos que podrían a llegar a desaparecer tras morir ahogadas sin posibilidad alguna de salvarse.

Humano, aún estamos a tiempo para evitar esto. Cuida la naturaleza; cuídate.

Fuentes: The Guardian, Gobierno de Queensland y EFEVerde.

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