Pripyat, al igual que los alrededores de la central nuclear sigue abandonada. Imagen: Diana Markosian

Chernobyl: análisis de 30 años de radiación

El 26 de abril de 1986 el mundo se despertaba con una explosión nuclear, aunque esta vez no tenía nada que ver con la guerra como ocurrió en Hiroshima y Nagashaki. Uno de los 4 reactores de la central nuclear de Chernobyl saltó por los aires. Han pasado 30 años y hoy te cuento cómo están las cosas en la zona de exclusión, el lugar que en su día tuvo vida normal y en el que aún habitan 2.000 personas. Y en donde la fauna es, a pesar de todo, sorprendente.

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¿Un desastre accidental?

La versión oficial es que el accidente ocurrió debido a una prueba que se llevaba a cabo en la central. Se simuló un corte de suministro eléctrico para poder saber si las turbinas podían generar suficiente electricidad para el funcionamiento de las bombas de refrigeración en caso de un fallo, durante el tiempo en el que los generadores diésel reaccionaban y empezaban a funcionar. Apenas comenzó la prueba cuando el cuarto reactor explotó, generando un incendio y derrumbando parte de las instalaciones de dicho reactor.

Pripyat, al igual que los alrededores de la central nuclear sigue abandonada. Imagen: Diana Markosian
Pripyat, al igual que los alrededores de la central nuclear sigue abandonada. Imagen: Diana Markosian

Chernobyl es el mayor accidente nuclear sucedido jamás; la cantidad de radiación liberada supera unas 500 veces las de las bombas que se lanzaron en Japón. Se emitió una gran cantidad de isótopos radiactivos de cesio, estroncio, plutonio y americio, entre algunos otros más que, debido a la dispersión favorecida por el viento y las lluvias, llegaron hasta el Mar Báltico y el Mar Negro.

El último reactor se clausuró en diciembre de 2000 y aún se trabaja en el nuevo sarcófago para la central puesto que, a pesar de haber transcurrido ya 30 años del accidente, la radiación sigue ahí y sigue siendo un peligro de consecuencias desconocidas.

30 años de consecuencias… y los que quedan

25 Años después de Chernobyl el accidente de Fukushima hizo que volviésemos la vista atrás. ¿Qué consecuencias traía consigo? Lo cierto es que muchas de ellas aún se desconocen. Pensándolo bien, aún se desconocen también los efectos a largo plazo de las bombas atómicas. Lo único que sabemos es que la radiactividad es peligrosa, muy peligrosa, y aún así siguen abriéndose centrales nucleares para cubrir la creciente demanda energética.

Los efectos a corto plazo de la contaminación por radiación emitida en Chernobyl quedaron plasmados en el síndrome de irradiación aguda que provoca trastornos en el aparato digestivo, anorexia y eritemas si es leve o media. Si es grave, se añaden trastornos en la sangre, respiratorios y cerebrovasculares. Lo sufrieron los habitantes de la zona, los trabajadores de la central y el personal que se dedicó a la limpieza del desastre.

En un primer momento la biodiversidad desapareció del área colindante a la central, especialmente tras la aparición del Bosque Rojo. Este bosque era un pinar que recibió de manera directa la radiación proveniente de la nube de humo y polvo. Recibe ese nombre debido a que sus árboles murieron en un plazo de 10 días y se tornaron de un color rojizo. Durante las labores de limpieza se derribaron la mayor parte de ellos y se enterraron, plantando encima nuevos sin tener en cuenta las consecuencias tanto para la vegetación replantada como la posible filtración de la radiación al subsuelo y aguas subterráneas de los árboles enterrados.

Los efectos a medio y corto plazo para los seres vivos que se conocen actualmente son, principalmente, mutaciones genéticas. Quizá pienses en peces de tres ojos como el de los Simpson pero no son las más habituales ni las más dañinas (aunque en el museo dedicado a la catástrofe pueden verse algunas de estas aberraciones). Algunos ejemplos:

  • Gigantismo en las hojas de algunos árboles como pinos, robles o tilos y otros tipos de deformaciones.
  • Menor resistencia de la vegetación a ciertos parásitos.
  • Las golondrinas han sufrido raquitismo y cambios en la pigmentación de sus alas, además de una disminución en la cantidad de huevos fértiles en las puestas.
  • Las aves de menor tamaño y algunos mamíferos sufren esterilidad y mala calidad de su esperma.
  • Malformaciones en los fetos.
  • La contaminación acumulada en los suelos  y aguas provoca la acumulación de isótopos radiactivos (principalmente cesio) en la vegetación, hongos, microorganismos y otros organismos.
Las setas de Chernobyl desprenden radiación a causa de la absorción de radioisótopos. Imagen: torange
Las setas de Chernobyl desprenden radiación a causa de la absorción de radioisótopos. Imagen: torange
  • Los casos de leucemia y problemas de tiroides a causa del consumo de alimentos contaminados son muy numerosos. Tengo que destacar que aún existen zonas en los países nórdicos donde la carne de reno se analiza en busca de contaminación y en Alemania se pueden encontrar jabalíes, que gracias a su costumbre de hozar (en este caso en suelos contaminados con radioisótopos), se han expuesto a una radiación 10 veces superior a la habitual.

Chernobyl: área salvaje

A pesar de la evacuación que se llevó a cabo durante el accidente y del potencial peligro para la salud, se estima que en la zona de exclusión de Chernobyl habitan unas 2.000 personas (no todas con permiso estatal). Lo más sorprendente es que algunos de los ancianos que habitan allí están como rosas; sus análisis médicos son perfectos, algo muy poco habitual con una exposición continua a niveles de radiación bastante elevados.

También es sorprendente cómo tras años de abandono humano la naturaleza se ha apoderado de Chernobyl y Pripyat (la ciudad más cercana). Se desconoce si es a causa de la disminución de la radiación o simplemente la vegetación se ha adaptado a ella, pero el verde las rodea.

La vegetación invade Chernobyl ¿Será por la radiación o porque no hay humanos cerca? Imagen: calflier001
La vegetación invade Chernobyl ¿Será por la radiación o porque no hay humanos cerca? Imagen: calflier001

Las poblaciones de insectos, anélidos, pequeñas aves y mamíferos, microfauna en general, han disminuido drásticamente en estos 30 años y de momento no parecen recuperarse. Pero es la macrofauna la que está sorprendiendo al mundo.

La población de caballos, que se soltaron hace algunos años, ha aumentado; manadas de lobos campan a sus anchas y se puede observar algún que otro oso. Toda una sorpresa, especialmente si te paras a pensar que el alimento de estos animales es escaso o bien tiene radiactividad hasta límites insospechados.

Muchos han dicho que la energía nuclear es segura, que ocurren accidentes en contadas ocasiones. Pero esas ocasiones tienen consecuencias graves para el ser humano y su entorno. Y lo peor de todo es que aún se desconocen muchas de esas consecuencias.

En mi cangrejil cabeza, no cabe que se siga manteniendo este tipo de energía. El riesgo a sufrir otro Chernobyl u otro Fukushima planea sobre nosotros y en lugar de investigar energías limpias y menos peligrosas se sigue poniendo en peligro las vidas de muchos inocentes. Y no sólo humanos. En fin…

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