Berta Cáceres es, por desgracia, una más en una larga lista de personas asesinadas a causa de luchar por el medio ambiente. Imagen:

Asesinan a otro activista ambiental hondureño

Nelson García, activista a favor de los derechos de los indígenas y de la protección del medio ambiente, ha sido asesinado en Honduras, tan solo con unos días de diferencia con la muerte de su compañera en la lucha, Berta Cáceres. Esto no hace más que confirmar lo poco que a muchos le importan los individuos de su propia especie y lo fácil que puede resultar eliminar a aquellos que molestan, sin remordimiento alguno.

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12 días

Berta Cáceres, al igual que su compañero Nelson, fue una incansable luchadora para la protección del medio ambiente y los derechos de los indígenas, que son tan humanos y tan dignos como tú. Fundó COPINH, organización a la que ambos pertenecían y que el pasado año recibió el Premio Medioambiental Goldman. Lo ganó por su oposición a los grandes proyectos hidroeléctricos que pretendían llevarse a cabo en el Río Gualcarque, Santa Bárbara. Tras varios años amenazada de muerte, el pasado 3 de marzo fue asesinada a tiros en su propia casa.

Berta Cáceres es, por desgracia, una más en una larga lista de personas asesinadas a causa de luchar por el medio ambiente. Imagen:
Berta Cáceres es, por desgracia, una más en una larga lista de personas asesinadas a causa de luchar por el medio ambiente. Imagen: goldman prize

Ayer, tan sólo 12 días después de la muerte de Berta, su compañero de lucha fue asesinado también a tiros. Las primeras informaciones que se reciben son que su muerte se produjo durante el desalojo contra la comunidad de Río Chiquito en la localidad de Río Lindo. Pero COPINH lo desmiente en un comunicado, confirmando la versión de la policía de Honduras que dice que fue asaltado por dos hombres de camino a casa de sus familiares y asesinado a tiros.

Muerte por defender lo justo

Por desgracia, estos son dos nombres más que añadir a la lista. Honduras es el país más peligroso del mundo para activistas y defensores medioambientales, tan sólo entre 2010 y 2014 fueron asesinadas por sus ideales 101 personas. Y la mayor parte de estos delitos sin resolver, a pesar de que muchas personas saben de sobra quiénes son los culpables.

Pero si piensas que es algo que sólo ocurre ahora y que es exclusivo de Latinoamérica, no puedes estar más equivocado. El choque de poderes entre el dinero y la justicia se da a lo largo y ancho del mundo desde hace muchísimo tiempo y tu especie ha tenido la costumbre de primar lo primero.

Estos son los datos de activistas en materia ambiental muertos entre los años 2002 y 2011. Imagen: global witness
Estos son los escalofriantes datos de activistas en materia ambiental muertos entre los años 2002 y 2011. Imagen: Global Witness

Esa es la razón por la que todas esas personas que luchan en defensa de la naturaleza, de los derechos de las sociedades indígenas o simplemente por una vida digna para todos los seres vivos, incluyendo a los Homo sapiens, estorban. Se entrometen en los proyectos de grandes empresas que dan mucho dinero pero quitan vida. ¿Y qué mejor manera de deshacerse de esos entrometidos que de un par de tiros dados por unos matones que, en caso de ser pillados, se llevarán todas las culpas?

Un ejemplo bastante claro de esto, y muy conocido, es el Dian Fossey (la recordarás gracias a Gorilas en la Niebla) que luchó con uñas y dientes para defender a los gorilas y su hábitat en Zaire y Ruanda y que acabó siendo asesinada, se cree, por los cazadores furtivos a los que pasó su vida persiguiendo.

Te dejo aquí una lista (en inglés) en la que encontrarás a muchos que han perdido la vida de la forma más rastrera, como Fossey, Cáceres y García. Todos ellos lo dieron todo por sus ideales y por conseguir un mundo en el que la justicia (ambiental y social) esté por encima del dinero.

Por desgracia, estoy convencido de que aún habrá muchas noticias como estas, muchos más muertos pesarán sobre la conciencia (si es que la tienen, cosa que este cangrejo duda) de las grandes compañías y los intereses económicos. Y te preguntarás “Manu, ¿realmente merece la pena acabar muerto por defender la Tierra? Para ellos si. Y para mí también, aunque solo sea un cangrejo.

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