Esta mole en mitad de un paraje natural protegido del Cabo de Gata es sólo una de las aberraciónes que los humanos habéis construido en las costas españolas. Imagen: Untipografico

Algarrobicadas en las costas españolas

  • España se encuentra plagada de edificaciones ilegales en sus costas, más allá de el archiconocido hotel Algarróbico.
  • Aunque la Ley de Costas de 1988 establecía determinadas restricciones, la de 2013 legalizó auténticas aberraciones.
  • Cuando se determina que una construcción privada debe ser demolida, son las arcas públicas las que tienen que hacer el gasto.

Estos días se comenta, hasta entre los cangrejos de río, la decisión tomada por el Tribunal Supremo acerca del hotel Agarrobico. Tras muchos años de litigios, por fin se ha declarado una construcción ilegal y se debe derribar para devolver a la naturaleza lo que nunca se le debió quitar. Lamentablemente, lo de este centro de turismo no es una excepción. Como te cuento a continuación, son múltiples los casos en los que se han construido edificios saltándose las leyes e incluso se han modificado las que protegen las costas para proteger a los intereses económicos.

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El caso de la desgracia del Algarróbico, hecha en un área natural protegida, no sólo ha costado la destrucción del entorno y las afecciones producidas durante la construcción. Ahora, además, se le debe sumar el dinero que aportará el Estado y la Junta de Andalucía para restaurar el paisaje. La pregunta es: ¿Por que todos los humanos españoles tienen que pagar por la aberración cometida por una empresa privada y permitida por una panda de políticos? Adicionalmente, me planteo ¿por qué no se previenen este tipo de aberraciones y se responsabiliza a los constructores de llevarlas a cabo?

Esta mole en mitad de un paraje natural protegido del Cabo de Gata es sólo una de las aberraciónes que los humanos habéis construido en las costas españolas. Imagen: Untipografico
Esta mole en mitad de un paraje natural protegido del Cabo de Gata es sólo una de las aberraciones que los humanos habéis construido en las costas españolas. Imagen: Untipografico

Saber que el dinero de la demolición y la restauración ambiental sale de tus propios bolsillos hace que muchos dudéis si de verdad merece la pena la demolición. La respuesta es sencilla: SÍ. Este terreno se encuentra protegido debido a su interés estratégico y debe volver a quedar como estaba antes de que los buitres decidieran cargárselo por su cara bonita. Además, debe servir de antecedente disuasorio, aunque la empresa responsable parece que se va a ir de rositas.

Por desgracia, este dichoso hotel no ha sido ni el primero ni el último en pasarse por el arco del triunfo la legislación ambiental, favoreciendo la destrucción del entorno natural y de la propiedad pública. Y es que la costa española esta llena de algarrobicadas.

Haz la ley a mi medida

No voy a decir que la Ley de Costas de 1988 fuese una maravilla. Como todo, tiene sus fallos y más si está hecha por Homo sapiens; pero delimitaba claramente a dónde llegaba la parte pública de la costa y dónde se podía construir y dónde no. Esta Ley permitió la concesión temporal de determinados terrenos o licencias de actividades que, una vez llegase 2018, deberían detener su actividad para trasladarla a un espacio permitido y devolviendo todos los terrenos a manos públicas.

El problema llegó cuando la fecha de las concesiones llegaba a su fin. Las empresas, aún conociendo la fecha de caducidad de sus permisos, no aceptaban irse y, disfrazadas de víctimas del sistema, empezaron a armar un escándalo. Pero eso no es lo más grave. Durante ese tiempo las costas habían sido edificadas sin control (¿te suena de algo la burbuja inmobiliaria?). Desde mi cangrejil perspectiva no comprendo por qué construir cosas en un terreno en el que no puedes ni debes y que, para más inri, se sabe que en un tiempo pasará a ser propiedad pública.

Lo que cambia la Ley de Costas de 2013 es la zona de Servidumbre de Protección de 100 metros desde dónde acaba el Dominio Público Maritimo-Terrestre a 20 metros. Esto favorece la construcción casi a nivel de playa. Fuente: MAGRAMA
Lo que cambia la Ley de Costas de 2013 es la zona de Servidumbre de Protección de 100 metros desde donde acaba el Dominio Público Maritimo-Terrestre a 20 metros. Esto favorece la construcción, con autorización, casi a nivel de playa. Fuente: MAGRAMA

La única respuesta a esta pregunta es saber que el Estado aplicaría la mejor solución (para ellos): hacer una ley para que esos pobres empresarios no tengan que pagar por sus cagadas, a pesar de que sabían de sobra lo que estaban haciendo. Y así fue como nació la Ley de Costas de 2013. Vendida como una mejora para la protección del medio ambiente, tiene por misión legalizar horrores urbanísticos, alargar algunas cesiones y cambiar los límites legales de construcción. En otras palabras, favorecer el bolsillo de los amigotes en lugar de proteger la naturaleza de la que cada día queda menos.

Otras burradas en las costas españolas

Como te he comentado antes, el caso del hotel Algarrobico es solo uno más en una larga lista. Sin embargo, sólo se conoce este caso a gran escala porque los medios de comunicación (y la mano negra que decide lo que se puede o no saber) así lo han decidido.

En su momento, el gobierno habló de unas 10.000 viviendas afectadas por la aplicación de la Ley de Costas. Sin embargo, la Plataforma Nacional de Afectados por la Ley de Costas aumenta la cifra de hasta 300.000 viviendas cuyos propietarios estaban indefensos ante la dichosa Ley (indefensos sí que están los seres vivos que se han viso afectados por estas construcciones). Si bien entiendo que los propietarios puedan sentirse estafados y desprotegidos, la culpa no es de la Ley sino de ellos mismos. Primero, deberían saber que han comprado una casa construida donde no se debía. Segundo, en caso de no conocer este hecho (pese a que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento), están tardando en denunciar a la constructora que hizo mal su trabajo, a la empresa que se la vendió y a la administración pública que lo permitió.

En fin, pobrecitos los inocentes empresarios que han construido industrias, hoteles y chiringuitos casi dentro del mar.

Lo prometido es deuda. Las otras algarrobicadas son:

Urbanización Isla de Valdecañas

El terreno en el que está construida, el embalse de Valdecañas, está incluido en la Red Natura 2000. La Junta de Extremadura lo calificó de Proyecto de Interés Regional pero, tras años de litigios, parece que alguien se ha dado cuenta del destrozo que se ha hecho… A medias.

En 2014, el Tribunal Constitucional sentenció a la restitución de los terrenos al estado anterior a la construcción. Sin embargo, el Gobierno de entonces solicitó al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (ente que había aprobado la demolición antes que el Supremo) la detención del procedimiento y que se volviera a analizar el verdadero impacto ambiental de la urbanización. Cosas de la vida, el Tribunal autonómico aceptó la petición y el proceso se encuentra detenido desde marzo de 2015, anulando así una orden del Tribunal Supremo.

Y así es como se vende esta aberración. Una aberración de ensueño.

Hotel Atlanterra en Cádiz

Una algarrobicada situada en Azahara de los atunes, construido fuera de la Ley a principios de los 70 por una empresa alemana. Se le declaró ilegal y en 2002 fue volado por los aires. ¿Sabes quién pagó la destrucción del hotel y la reparación de medio? ¡Exacto! ¡Tu con tus impuestos!

Hotel Papagayo Arena de Lanzarote

La Dirección General de Costas permitió que se llevara a cabo un proyecto en el que se modificaba (por no decir que se eliminaba) un pasillo verde que conducía a la playa (suena a sobres de por medio ¿verdad?). Por si fuera poco, tampoco cumple con el Plan Insular de Ordenación.

El Papagayo Arena sigue en pie y en funcionamiento, al igual que otra veintena de hoteles de Lanzarote que rozan la ilegalidad (por no decir que son ilegales). Imagen: Marc Ryckaert
El Papagayo Arena sigue en pie y en funcionamiento, al igual que otra veintena de hoteles de Lanzarote que rozan la ilegalidad (por no decir que son ilegales).
Imagen: Marc Ryckaert

Fertiberia en Huelva

En 2011, el Tribunal Supremo declaró ilegal el dónde se había erigido la industria. Por desgracia para los trabajadores, la empresa cerró dejándolos en la calle. Cosa que no habría ocurrido si se hubiesen cumplido los plazos y la actividad se hubiese trasladado en su momento.

Ferroátlantica en Cantabria y Grupo Empresarial Ence en Pontevedra

Estaban en una situación similar a Fertiberia. La diferencia: que la nueva Ley llegó a tiempo permitiendo continuar su actividad. Este último caso se ha hecho popular recientemente debido a que el Presidente del Gobierno Español, natural de Pontevedra, ha sido declarado persona non grata en el municipio precisamente por extender la concesión de terreno público marítimo de Ence.

Estos son parte de los horrores que salpican las costas españolas. Algunos desgraciadamente han sido legalizados por el cambio de ley, otros siguen en pleitos similares al del famoso Algarrobico y otros (por falta de dinero con el que untar a quien se deba) son demolidos. Y como siempre nosotros, los otros seres vivos afectados por las barbaridades de este tipo, siendo ignorados. ¡Qué viva el dinero!, ¡qué me lo quitan de las manos, oiga!

Fuentes: El Diario, ABC, MAGRAMA, El Mundo, Econoticias y El Confidencial.

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