Lo más curioso del agua embotellada es que dónde más se bebe es dónde menos se necesita, cosas de los mercados y del consumismo humano. Imagen: Charles Rondeau

Agua embotellada, manantiales expoliados

El pasado mes de abril la gran multinacional Nestlé anunciaba casi a bombo y platillo que había conseguido reducir más del 50% del consumo de agua en sus procesos industriales. Es un dato maravilloso para el medio ambiente que produce un gran ahorro y reduce el impacto. Pero lo que la empresa no anuncia, pretendiendo que pase de largo, es que se está apropiando de los manantiales de Iztlaccíhuatl, en México, para la obtención de agua embotellada, lo cual está teniendo consecuencias para el entorno y la población de la zona.

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Recurso natural a la venta

Casi la mitad de los manantiales en torno al Iztaccíhuatl están siendo explotados en exclusiva por la multinacional. Imagen: Alejandro Linares Garcia
Casi la mitad de los manantiales en torno al Iztaccíhuatl están siendo explotados en exclusiva por la multinacional.
Imagen: Alejandro Linares Garcia

Los manantiales del Iztaccíhuatl y el Popocatépetl no sólo abastecen a las poblaciones de la zona, también lo hacen a una gran parte de la Ciudad de México, que te recuerdo que es una de las más densamente pobladas del mundo. En la actualidad, 14 de los 40 pozos de la zona de Iztaccíhuatl están en poder de Nestlé Waters la cual, parece más que probable, tarde poco en hacerse con más. Por si esto fuera poco, desde que la multinacional se apropió de los manantiales para la obtención de agua embotellada, el consumo humano y uso agrícola de las aguas está prohibido para las gentes de la zona, aunque sorprendentemente Ciudad de México no sufre esta prohibición.

El problema no se queda en la prohibición de consumo y uso. Estos manantiales y acuíferos no sólo se nutrían del agua de las precipitaciones. Necesitaban, además, una correcta gestión de los suelos y bosques por parte de los campesinos así que en el momento en que la población local no pueda seguir conservando las tierras por falta de agua todo se irá al traste. Al problema social y cultural provocado (las tierras cercanas al volcán Iztlaccíhuatl son sagradas), se le suman los problemas ambientales como la sobreexplación de los acuíferos, la contaminación, la perdida de biodiversidad, de tierras fértiles y áreas boscosas.

Todos los daños colaterales que genera la privatización de los manantiales, obviamente, no significan nada para la multinacional. Sobre todo teniendo en cuenta la opinión de Peter Brabeck, director ejecutivo de Nestlé, en lo que a este importante recurso respecta: “El agua es un producto comestible como cualquier otro, debe tener valor de mercado”. Esta opinión sólo refuerza mi cangrejil pensamiento de que la III Guerra Mundial será la Guerra del Agua, causada por multinacionales y dirigentes políticos ineptos.

La ruina del agua embotellada

Nestlé no solo causa problemas en México, sus plantas de agua embotellada están esquilmando los acuíferos de todo el mundo. Sin ir más lejos, el año pasado la empresa puso a la población de California en su contra. Tras 4 años de sequía extrema en el Estado, la planta no había parado su producción de agua embotellada lo que, unido a la sequía, estaba dejando los acuíferos de la zona en un estado deplorable. Las protestas que se llevaron a cabo terminaron con el cierre de la planta, pero el daño estaba hecho.

Lo más curioso del agua embotellada es que dónde más se bebe es dónde menos se necesita, cosas de los mercados y del consumismo humano. Imagen: Charles Rondeau
Lo más curioso del agua embotellada es que dónde más se bebe es dónde menos se necesita, cosas de los mercados y del consumismo humano.
Imagen: Charles Rondeau

Otro caso que ha dado que hablar, esta vez de producción de refrescos, es el de la compañía Coca Cola en El Salvador. La multinacional se hizo con la explotación del manantial de mayor importancia del municipio de Mejapa para la fabricación de su famosa bebida, la cual consume 2 litros de agua por cada litro de refresco fabricado. Por si fuera poco, El Salvador es el país que menor disponibilidad hídrica tiene de esa región.

Pero no hay que irse al extranjero para ver la ruina que puede traer el agua embotellada. En Grazalema (Cádiz) en 2012 una filial de Aguas de Lanjarón trató de hacerse  con la explotación del manantial de Benamahoma; finalmente la embotelladora se situó en otro punto de la cuenca debido a la presión social.

Similar, pero sin final feliz para la compañía, es lo que ocurrió en el Valle de Corneja (Ávila) donde la multinacional Pascual quería quedarse con los manantiales del río Corneja (un río, además, con un régimen muy irregular y que debe abastecer a, al menos, el triple de la población del valle durante el verano). En este caso la protesta de la población y la recogida de firmas en contra del proyecto lo paró, al menos de momento.

La lista de expolios de acuíferos y manantiales por parte de multinacionales dedicadas al agua embotellada y producción de refrescos sigue y sigue. Si bien es cierto que en muchos lugares el agua del grifo no es apta para el consumo (aunque no es lo más habitual en el primer mundo), esta no es razón para explotar de manera irracional un recurso natural (que no una mercancía como lo hace ver Nestlé) del que depende la vida del planeta reduciéndolo, como hacéis la mayor parte de los humanos, a dinero.

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Un comentario en “Agua embotellada, manantiales expoliados

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