El Salto del Gitano es uno de los lugares más conocidos del Parque Nacional de Monfragüe. Imagen: Alonso de Mendoza

Monfragüe, un Parque nacional que te hará vivir Extremadura

Monfragüe es el espacio natural de referencia en Extremadura. Además es la mejor representación del ecosistema mediterráneo a nivel mundial, debido su excelente grado de conservación. Por ello y otras muchas razones te hablo de él en esta nueva entrega de Parques Nacionales.

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Industria papelera vs área protegida

El parque ocupa 18.396 ha. y se trata del primer espacio protegido de Extremadura. En abril de 1979 fue declarado Parque Natural; en 1988 fue declarado ZEPA y en 2003 la UNESCO le otorgó el reconocimiento de Reserva de la Biosfera.

El Salto del Gitano es uno de los lugares más conocidos del Parque Nacional de Monfragüe. Imagen: Alonso de Mendoza
El Salto del Gitano es uno de los lugares más conocidos del Parque Nacional de Monfragüe. Imagen: Alonso de Mendoza

Pero no fue hasta 2007 cuando se le dio el rango de Parque Nacional. Y es gracias a ello a lo que consigue conservarse este ecosistema mediterráneo, puesto que en los 70 había comenzado una terrible repoblación de sus suelos con eucaliptos y pinos para una industria papelera. Una industria que nunca llegó a la provincia de Cáceres.

Mediterráneo por excelencia

Dentro del parque pueden distinguirse, principalmente, tres tipos de ecosistemas:

  • Roquedos. Son formaciones de roca cuarcita cubiertas por líquenes y sin apenas más vegetación que  enebros (Juniperus oxycedrus) o cambroños (Adenocarpus hispanicus subp. argyrophyllus). Es, además, el lugar ideal para la nidificación de muchas aves.
Los buitres leonados son unas de las muchas aves que utilizan los roquedos como hogar. Imagen: Mario modesto
Los buitres leonados son unas de las muchas aves que utilizan los roquedos como hogar. Imagen: Mario modesto
  • Riberas. Dentro de esta calificación se incluyen charcas, embalses (ambos de origen artificial) y las riberas de los ríos y arroyos que surcan Monfragüe.  Las riberas se caracterizan por los bosques de galería con alisos (Alnus glutinosa), sauces (Salix sps.) y fresnos (Fraxinus angustifolia). En las zonas sin vegetación arbórea hay  tamujas (Fluggea tinctorea).
  • Bosque y matorral mediterráneo. Las zonas de mayor humedad, sombra y  temperaturas más suaves están cubiertas por una espesa vegetación. Principalmente árboles como alcornoques (Quercus suber), quejigos (Quercus faginea) y cornicabras (Pistacia terebinthus). El sotobosque formado por matorrales como: madroños (Arbutus unedo), rusco (Ruscus aculeatus), brezo blanco (Erica arborea), etc. Las solanas están cubiertas por vegetación adaptada a la sequía. Predominan por ello las especies perennifolias, aromáticas. Destacan las encinas (Quercus rotundifolia), acebuches (Olea europaea sylvestris), retamas (Retama sphaerocarpa), escobas (Cytisus sp.), cantuesos (Lavandula stoechas) y jaras (Cistus sp.).

Fauna

Tan sólo de vertebrados existen en Monfragüe unas 280 especies. Al tratarse de una ZEPA es, obviamente, un santuario para las aves. Una delicia para cualquier aficionado a la ornitología. Pero no sólo aves pueblan el parque. Monfragüe es un maravillosos refugio para algunas de la especies más amenazadas de España y para otras que no lo están.

Empezando por las aves, que como ya he dicho son su mayor atractivo, podemos encontrar la mayor colonia reproductora de buitre negro (Aegypius monachus). Destaca también la alta concentración de Águila imperial ibérica (Aquila adalberti) y una de las mayores colonias de Cigüeña negra (Ciconia nigra). Pero no son los únicos habitantes alados de este Parque Nacional; hay abundantes colonias de buitres leonados (Gyps fulvusy el halcón peregrino (Falco peregrinus); Elanio Azul (Elanus caeruleus), el águila perdicera (Hieraaetus fasciatus) y el búho real (Bubo bubo) son especies nidificantes en esta región. En el entorno de los cauces, charcas y pantanos hay el martines pescadores (Alcedo atthis), cormoranes (Phalacrocorax carbo) y garzas reales (Ardea cinerea).

El elanio común es una de las rapaces que surcan los cielos del parque. Imagen: Derek Keats
El elanio común es una de las rapaces que surcan los cielos del parque. Imagen: Derek Keats

No sólo aves

En los fondos arenosos de ríos y embalses hay bivalvos como náyades (Anodonta cygnea) y mejillones de río (Unio pictorum). También peces como el barbo comizo (Luciobarbus comizo), cacho (Squalius pyrenaicus) y carpa (Cyprinus carpio).

Los anfibios también pueblan las aguas de Monfragüe: gallipato (Pleurodeles waltl), ranita meridional (Hyla meridionalis), salamandra común (Salamandra salamandra), sapo partero (Alytes cisternasii) y tritón ibérico (Lissotriton boscai).

Los mamíferos que pueden verse son: el zorro (Vulpes vulpes), la nutria (Lutra lutra), el meloncillo (Herpestes ichneumon), la garduña (Martes foina), el tejón (Meles meles) y el jabalí (Sus scrofa). También se encuentran tres especies de murciélagos de herradura (Rhinolophus euryale, R. ferrumequinum y R. mehelyi).

Los representantes más importantes de los reptiles son: el galápago leproso (Mauremys leprosa), el lagarto ocelado (Timon lepidus), la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) y culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).

El hombre y Monfragüe

Su nombre se le debe a los romanos que lo denominaron Mons Fragorum literalmente zona fragosa o llena de maleza y de complicado acceso. Pero los romanos no fueron los primeros en pisar estas tierras situadas en el valle del Tajo y del Tiétar.

Su excelente ubicación con todo tipo de recursos al alcance de la mano (agua, alimento y cobijo principalmente) hizo que la zona estuviese habitada desde tiempos inmemoriables. Las cuevas de las sierras de Monfragüe están salpicadas de pinturas rupestres datadas en las edades de Bronce, Cobre y Hierro.

Con estas vistas no es de extrañar que tanto romanos como árabes construyeran allí. Imagen: Jörn Wendland
Con estas vistas no es de extrañar que tanto romanos como árabes construyeran allí.
Imagen: Jörn Wendland

Pero los rastros de historia del hombre no se quedan ahí. En el interior del Parque Nacional hay restos de castros vetones; restos romanos como calzadas, enterramientos, puentes e incluso atalayas; sobre ruinas romanas los árabes construyeron el Castillo de Monfragüe, posteriormente destruida por los almohades y reconstruido en el siglo XV.

El parque no ha estado deshabitado desde entonces. Incluso ha sido testigo de escaramuzas de bandoleros y de luchas durante la Guerra de Independencia española.

Como has podido comprobar este es otro parque más que recomendable para visitar. No sólo por su biodiversidad sino, además, por su historia. Así que busca un hueco estas vacaciones y date un paseo por él, consejo de cangrejo.

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