Despilfarro de alimentos, el auténtico origen del hambre en el mundo

El hambre mata a más gente en el mundo que el SIDA, la malaria y la tuberculosis juntos. Mientras tanto, se estima que la tercera parte de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia. Este despilfarro de alimentos equivale a unos 1.300 millones de toneladas al año (según datos de la FAO). Un sinsentido, el más absurdo del Homo sapiens, que me revuelve entero por dentro. Y me hace volver a poner en duda vuestra inteligencia. Así que ahora van unos cuantos datos para que te enteres de lo que está pasando y descubras el verdadero origen del hambre en el mundo.

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NO faltan alimentos

Que NO, no falta comida. Que el hambre en el mundo es un problema artificial. Problema que causa causa que aproximadamente 1 de cada 9 seres humanos no tengan suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Esto parece algo incomprensible, sobre todo si, según UNICEF, “vivimos en un momento de la historia de la Humanidad en el que por primera vez existen recursos y conocimientos suficientes para acabar con el hambre y la pobreza. No hay escasez de alimentos. En el mundo hay suficiente comida para que toda la población pueda alimentarse adecuadamente”.

Y es cierto, la escasez de alimentos a nivel global no existe. A pesar del aumento de la población, las sequías y los conflictos actuales que impiden la producción en algunas partes del mundo, los avances agrícolas y la producción de manera intensiva de muchos países serían capaces de mantener a toda la población del planeta saludable. ¡Y sin recurrir a peligrosos experimentos biotecnológicos, cuyas consecuencias son impredecibles!

Los cereales son sólo una pequeña parte del despilfarro de alimentos causado por el ser humano. Imagen: FAO
Los cereales son sólo una pequeña parte del despilfarro de alimentos causado por el ser humano. Imagen: FAO

Despilfarro de alimentos a nivel global

Pero, ¿cuál es el problema? Muy sencillo, la gran cantidad de alimentos que acaban en el cubo de basura. No sólo en los hogares, sino en cada punto de la cadena de producción y distribución. Esto apesta y no sólo por el olor de la comida en descomposición. Según Tristram Stuart, autor de Despilfarro, las 40 millones de toneladas de alimentos que se tiran al año en EEUU podrían alimentar a unos 1.000 millones de personas. Una séptima parte de la población mundial de humanos.

Es importante saber que este desperdicio alimentario no sólo se produce en los países desarrollados. O eso dice un informe de 2015 de la FAO. Según esta institución, más del 40% de las pérdidas de alimentos en los países en vías de desarrollo tiene lugar tras la cosecha o en la fase de elaboración. Sin embargo, en los países del llamado primer mundo, más del 40% de las pérdidas ocurren durante la venta al por menor o en manos del consumidor.

Problema humanitario y ambiental

Mis esbirros humanos recuerdan con horror las imágenes de las hambrunas que se produjeron en África en los años 90. Y cuando las veo en Internet, me crece una rabia tal que con ella podría cambiar el curso de mi río. A pesar de que las sequías actuales no son tan intensas como las de entonces, el problema del hambre continua. En estos momentos mucha gente sigue muriendo de hambre en todo el mundo. Sólo que los medios no nos bombardean con imágenes que lo demuestren. Por lo tanto, el problema no existe.

La realidad es distinta de lo que muestran las noticias. Según la propia OMS, un tercio de la mortalidad infantil está causada por la desnutrición, tanto de los niños como de sus madres.

Y no hace falta irse a Asia o África para ver niños y adultos pasando hambre. La crisis económica y los movimientos migratorios provocados por los conflictos bélicos hacen que a la puerta de casa muchos humanos tengáis gente pasando hambre. Y mientras, tú vas al supermercado y descartas una pieza de fruta, que irá a la basura, porque no te gusta su forma o su color. Si estás pensando en países latinoamericanos u otros pobres, la agencia EFE te recuerda la realidad de España en estos momentos.

Por si esto fuera poco, el despilfarro de alimentos también tiene un grave impacto en las emisiones de GEI y en el cambio climático. La producción, distribución y descomposición de comida afecta al medio ambiente. Vamos, que lo tiene todo.

Vidas desperdiciadas, el origen del hambre en el mundo

Hay una realidad que muchos de los Homo sapiens olvidáis. Todo alimento que tomas es una vida que sólo ha existido para que tú comas. ¿O te crees que las lechugas y las alitas de pollo son piedras? Como te dije en mi artículo de opinión, ya se que para vuestra limitada inteligencia el valor una vida (humana o no humana) es relativo. Pero eso no quita que cuando se tira comida la basura, lo que realmente se está tirando son seres vivos.

En otras palabras, seres vivos que mueren inútilmente mientras que seres humanos sufren y mueren por no poder comerlos. Humanos, estáis para hacéroslo mirar.

Otra realidad que se obvia es que para la creación de alimentos se gastan muchos recursos. ¿Sabes cuánta agua necesita una sandía? ¿y cualquier cultivo de regadío? ¿cuánto alimento (que ha consumido recursos) necesita el ganado? Por no hablar del espacio que ocupa la agricultura y la ganadería, para hacer productos que no van a servir para nada. Estos recursos, que también se malgastan, podrían usarse para otros fines como luchar contra la sequía. Pero no, como lo podéis pagar, no pasa nada que eso vaya a la basura. Total, son otros los que se mueren de hambre. Nótese el sarcasmo cangrejil.

Muchos de estos alimentos pasarán directamente de las estanterías del super a la basura, siendo esto el origen del hambre en el mundo. Imagen: Dawn
Parece coña contradictorio que aquí esté gran parte del origen del hambre en el mundo. Y es que muchos de estos alimentos irán directamente de las estanterías del súper a la basura. Muchos de ellos pasando antes por una cesta de la compra. Imagen: Dawn

Más cosas que debes saber

  • En 2015 UNICEF contabilizó 1,4 millones de niños tratados contra la desnutrición aguda grave. Según Tristram Stuart, esto supone poco más de una milésima parte originada en EEUU. Por el despilfarro de alimentos, claro.
  • Los 1.000 días críticos para la vida son aquellos que van desde la primera etapa del embarazo y los dos primeros años de vida de un niño. La vida o la muerte de los niños en este periodo depende de la alimentación de la madre y del bebé.
  • A nivel mundial, casi uno de cada cuatro niños menores de 5 años sufre desnutrición crónica. Esto no sólo implica una baja estatura y peso en relación con la edad. Además, se asocia con un anormal desarrollo del cerebro, lo que probablemente tenga consecuencias negativas en la vida de un humano a largo plazo.
  • La carencia de vitaminas y minerales esenciales en la dieta afecta al sistema inmunitario y al desarrollo. Más de una tercera parte de los niños en edad preescolar presenta deficiencia de vitamina A.
  • La mayoría de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, donde el 12.9% de la población presenta desnutrición.
  • Uno de cada cuatro de los niños en el mundo padece de retraso en el crecimiento provocado por una alimentación deficiente. En los países en desarrollo la proporción puede elevarse a uno de cada tres.
  • La desigualdad de género también está en la producción de alimentos. Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso que los hombres a los recursos, el número de humanos con hambre podría reducirse hasta en 150 millones. Según el Programa Mundial de Alimentos.

¿Existe una solución?

Si te preocupa el hambre en el mundo, podrías caer en el tópico. Y pensar que la solución está en enviar toda la comida desperdiciada a donde se necesite. Ciertamente es una solución. Y por ello existen los bancos de alimentos y otras organizaciones similares. Sin embargo, es completamente suficiente.

Lo cierto es que la solución pasa por el consumo y producción responsable. Concienciar a la población de que no puede tirar la comida porque puede pagarlo. Si se quiere erradicar el verdadero origen del hambre en el mundo hay que:

  • Educar a la población sobre lo importante que es el consumo responsable y las consecuencias reales del despilfarro de alimentos.
  • Facilitar el acceso a la alimentación a los más desfavorecidos. Para ello es indispensable:
    • Eliminar el sobrecoste artificial creado por los intermediarios (y de paso pagar mejor a los agricultores, que son los que más trabajan).
    • Enviar alimentos producidos en países desarrollados directamente a los lugares en los que se sufre más el hambre.
  • Acabar con los conflictos armados, muchos de ellos creados por intereses económicos. Aparte de matar personas, afectan al medio ambiente e imposibilitan la creación de alimentos para consumo local.

En fin, ya he arreglado el mundo.

Conclusiones

Humano, se que no tienes mala fe. Se que si has llegado hasta aquí es porque realmente te preocupa el hambre en el mundo. Además, confío en que has aprendido de sobra que su verdadero origen está en el despilfarro de alimentos. Estoy convencido de que esto no te gusta. Así que, por favor, actúa ya. Enseña todo esto a tus amigos y pon tu granito de arena para que el problema empiece a reducirse.

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