Es el momento de re-pensar qué tipo de vida y, sobre todo, de futuro queréis.

¿Por qué es esencial la eficiencia energética?

En el Día mundial de la eficiencia energética hago una excepción, publicando un Te lo dice Manu extra para tratar un tema tan importante y que afecta al futuro de toda la humanidad, el resto de seres vivos y del propio planeta. El invasivo modo de vida que lleváis los humanos, basado en consumir recursos energéticos en exceso para generar mayor riqueza económica, no puede seguir el camino actual. No.

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Es el momento de re-pensar qué tipo de vida y, sobre todo, de futuro queréis.
Es el momento de re-pensar qué tipo de vida y, sobre todo, de futuro queréis.

El sistema energético actual debe cambiar, tanto a nivel de producción como de consumo. El consumo sin medida de energía y el empleo en su producción tanto de combustibles fósiles cómo nucleares ha comprometido la salud del planeta.

Sí, aunque no te lo creas, tus excesos perjudican a otros animales como yo; animales que sufren de manera totalmente inocente. Está claro que habéis ignorado las posibles consecuencias durante años, hasta que poco a poco las secuelas de la negligencia humana van mostrándose (ahí tenemos el, por desgracia, famoso cambio climático) y os hace plantearos a muchos la necesidad de un cambio en el cual el ahorro energético sea el camino a un futuro que no comprometa el lugar en el que TODOS vivimos.

Lo ocurrido en marzo de 2011 en Fukushima os enseñó, aparte de los peligros de la energía nuclear, algo que muy pocos se han parado a observar ni pensar. Tras el accidente, los consumos energéticos de Japón bajaron a mínimos. Sin embargo, el país no colapsó y siguió adelante aplicando una eficiencia energética sin precedentes (aunque, por desgracia, en la actualidad el consumo está aumentando de nuevo). ¿Necesitáis que un reactor nuclear esté a punto de explotar o que se os acabe el petróleo para cambiar de mentalidad?

Beneficios de la eficiencia energética

Para empezar, es preciso que te diga de qué estoy hablando. Por eficiencia energética me refiero a reducir el consumo sin que esto perjudique al resultado. Por ejemplo, iluminar una habitación con la misma cantidad de lúmenes pero gastando una décima parte de la electricidad. Es un término que va ligado al ahorro energético, aunque este puede implicar reducir la demanda de servicios que requieran energía. Por ejemplo, apagar la luz cuando no se utiliza o no usar el horno.

Uno de los mayores problemas que surgen a la hora de hablar de este tema es el pensamiento, muy extendido, de que se producirá un retroceso; que volveréis a estar como los primitivos de vuestra especie: en cuevas alumbrados y calentados por hogueras. ¡O como los amish! Esto, obviamente, no es real. Pero hay que hacer comprender a muchos que ahorrar energía no es eliminar la electricidad u otras fuentes de nuestras vidas, es simplemente utilizarla con cabeza.

El ahorro energético no solo os acercará al cumplimiento del Protocolo de Kioto y a la consecución del desarrollo sostenible del que te hablé hace poco. Además, conllevará una serie de beneficios a distintos niveles, desde industrial hasta en las administraciones públicas:

  • Se reduce la necesidad de la compra de energía al exterior. La producción de energía en España no cubre, ni de lejos, la demanda energética del país, lo que implica su compra a otros países (principalmente Francia).
  • Se reducen las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero. Algo muy necesario para la lucha contra el cambio climático por vuestro bienestar, el de vuestros hijos y el de todos los seres vivos perjudicados.
  • Se reducen los gastos. Al precio que se encuentra la energía es más que conveniente reducir la factura eléctrica.
  • A nivel empresarial e industrial mejora la competitividad, favorece la innovación y la eficiencia de los equipos y de los procesos de producción.

Los hogares y el ahorro energético

 ¡La eficiencia energética en los hogares no implica vivir como los Amish!
¡La eficiencia energética en los hogares no implica que viváis como los amish!

Se podría pensar que siempre a los primeros a los que se les exige hacer sacrificios (aunque en casos como el ahorro energético sean para bien) es a la gente de a pié, a los hogares. Lo cierto es que, por regla general, están más dispuestos y es más sencillo mejorar la eficiencia energética en una casa con pequeños gestos de lo que resultaría en una empresa. Pequeños gestos como:

  • Uso de electrodomésticos de bajo consumo. En el caso de lavadoras y lavavajillas, si no son regulables, ponerlos siempre a plena carga.
  • Aprovechar al máximo la luz natural y encender las luces solo cuando sea necesario.
  • Apagar la televisión, ordenador, etc. cuándo no los utilices. No los dejes nunca en Standby.
  • Aire acondicionado y calefacción como máximo 10 grados por debajo o por encima de la temperatura ambiente.
  • Uso de doble ventana y aislamientos en paredes y techos para evitar pérdidas de calor y una mejor climatización.

Algunos de ellos pueden no parecer pequeños gestos y, en ocasiones, suponer una importante inversión para una familia. Pero a la larga supondrá un gran ahorro energético y, obviamente, económico.

Ahorro energético en la industria

El sector industrial es el mayor consumidor de energía y, posiblemente, en el que reducir el consumo de energía traiga más complicaciones, ya que en muchos casos supone un replanteamiento en los procesos de producción. Lo ideal sería que todas se dirigiesen hacia una economía verde o, más en concreto, una economía circular.

Para conseguir la eficiencia y el ahorro energético en la industria se siguen diversas estrategias, como el uso de créditos de emisiones (que en el fondo inciden en el consumo energético), certificados energéticos o ayudas. Así, por ejemplo, el gobierno español a través del Ministerio de Industria, Energía y Turismo concede ayudas económicas a proyectos que promuevan la eficiencia y el ahorro energético en las empresas, principalmente PYMES.

Pero el desperdicio de energía no sólo se produce en las casas o en las industrias. Hace una temporada, la Gran Muralla China se iluminó de colorines a causa del estreno de una película cuando, unos meses atrás, este mismo monumento se apagó durante la Hora del Planeta. ¿En serio eso es pensar por el planeta? Y China no es la única cínica del mundo. Muchas ciudades apagaron la iluminación de sus monumentos ese día y, en cambio, en un tiempo comenzaron a iluminar sus calles con las luces de Navidad. Si, es una tradición; pero una tradición que implica un consumo energético del que, estoy seguro, podemos prescindir.

Es cierto que la eficiencia energética y la disminución del consumo es el futuro. Y por ello es esencial que la ciudadanía os concienciéis de que tenéis que tomar la iniciativa, sin importar lo que hagan los demás. Por mucho que políticos, administraciones y magnates se opongan, recordad que la masa es la que tiene el verdadero poder.

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Un comentario en “¿Por qué es esencial la eficiencia energética?

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