Los jardines botánicos, como este de Buenos Aires, son bastiones para la biodiversidad vegetal. Imagen: Roberto Fiadone

La conservación de especies ‘ex situ’, el último recurso

Cuando la conservación de una especie en su hábitat falla (es lo que los entendidos llaman conservación in situ), ya sea por que la propia especie está muy degradada genéticamente o porque ha habido cambios en el entorno y no es capaz de adaptarse entre otras razones, es el momento de recurrir a otras estrategias. A continuación te hablo de la conservación de especies ex situ (aquella que se realiza fuera del lugar de origen de la especie) y sus tipos.

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No sólo para casos extremos

Si leíste el articulo en el que hablo de la lista roja de la UICN y sus categorías de clasificación (te recomiendo leerlo pinchando aquí) seguramente te sorprendería la categoría de Extinto en Estado Silvestre (EW). Esto quiere decir que ya no quedan individuos salvajes, por lo que las técnicas de conservación ex situ son las únicas que mantienen con vida a la especie.

Por supuesto, la conservación de especies ex situ no sólo se utilizan en casos tan extremos. Por ejemplo, los bancos de semillas conservan todo tipo de especies vegetales para conservar la biodiversidad, evitar la degradación genética de las especies y mantener ciertas especies agrícolas en caso de que ocurriese una catástrofe.

El orix de cuernos de cimitarra se encuentra extinto en estado salvaje, su supervivencia depende de las técnicas de conservación de especies ex situ. Imagen: Pawel Ryszawa
El orix de cuernos de cimitarra se encuentra extinto en estado salvaje, su supervivencia depende de las técnicas de conservación de especies ex situ. Imagen: Pawel Ryszawa

En el caso de los animales, la conservación de especies ex situ es conocida en España debido a los proyectos de cría del lince ibérico. En este caso, y como ocurre en otros muchos, complementa a los proyectos de conservación en estado salvaje.

Modelos de conservación de especies ex situ

Como te he dicho antes, no sólo se emplea para casos extremos. Aunque por las complicaciones que suele conllevar, aquellos dedicados a la conservación de especies prefieren hacerlo in situ por varias razones; entre ellas:

  • En su hábitat tienen sus condiciones de vida naturales, que es lo más adecuado para la supervivencia de la especie.
  • La conservación de una especie en su medio favorece el mantenimiento de las condiciones del ecosistema al que pertenece e incluso puede ayudar a su restauración si se encuentra en mal estado.
  • La conservación de especies ex situ suele ser más cara, en especial en el caso de animales. Es necesario recrear las condiciones de vida de la especie en un lugar diferente, ya sea un laboratorio, un zoológico o un jardín botánico.

Se consideran dos tipos básicos de centros para la conservación ex situ: los bancos de germoplasma y tejidos y los centros con especies. De los primeros te hablé hace algún tiempo en esta publicación. Están dedicados a la conservación de semillas, esporas y materia genético de especies vegetales y, en ocasiones, hongos y levaduras.

Los centros con especies pueden diferenciarse entre los dedicados a vegetales y a animales, aunque hay veces en los que se pueden combinar. Los principales suelen ser los siguientes.

Jardines botánicos y viveros, la conservación ex situ tradicional

Los jardines botánicos, como tal, surgieron en Europa durante el renacimiento. La curiosidad por conocer lo que les rodeaba y conservar especies provenientes de las nuevas tierras descubiertas llevó a los eruditos de la época a crear estos jardines. Pero esto no quiere decir que antes no existiesen jardines con características similares el lugares como monasterios.

Los jardines botánicos, como este de Buenos Aires, son bastiones para la biodiversidad vegetal, un buen ejemplo de conservación en cautividad. Imagen: Roberto Fiadone
Los jardines botánicos, como este de Buenos Aires, son bastiones para la biodiversidad vegetal. Imagen: Roberto Fiadone

Desde que se creó el primer jardín botánico en Padua (íntimamente relacionado con la Universidad) estos centros no han parado de evolucionar, aunque aún conservan algo de su esencia inicial. En la actualidad las funciones de los jardines botánicos son:

  • Conservación ex situ de vegetales.
  • Investigación.
  • Educación.
  • Turismo. A pesar de no ser la función principal, algunos jardines botánicos como el Real Jardín Botánico de Madrid son una gran atracción turística, actividad que les proporciona ingresos para autofinanciarse.

Los viveros de conservación son una herramienta de gran importancia para la reintroducción y conservación de especies vegetales. Su uso se ha extendido para complementar las técnicas de conservación en la naturaleza principalmente.

Zoológicos y acuarios

Las colecciones privadas de animales han estado presentes en muchas culturas. Al principio estas colecciones, casas de fieras o zoológicos primitivos no eran más que un divertimento para las clases pudientes y se dedicaba exclusivamente a la exhibición de las especies. En la mayor parte de los casos no se tenía en cuenta al pobre animal encerrado (uno de mis esbirros humanos me ha dicho que se hace a la idea de las deplorables condiciones de vida que tenían los animales en la Casa de Fieras en el Parque del Retiro).

En la actualidad, los parques zoológicos y los acuarios (principalmente aquellos gestionados por administraciones públicas y otras instituciones) tienen las mismas funciones que los jardines botánicos, con la diferencia de que el atractivo turístico es bastante mayor. Esto hace que muchas veces se confunda con un centro de exhibición en lugar de uno de conservación de especies, investigación y educación.

En esta tabla se muestran las principales diferencias entre los zoológicos antes y en la actualidad. Imagen: MAGRAMA
En esta tabla se muestran las principales diferencias entre los zoológicos antes y en la actualidad. Imagen: MAGRAMA

He de reconocer que, a pesar de estar en contra que a los animales se nos encierren, en la situación en la que está el mundo a por culpa de tu especie estas instalaciones son el único medio que permite la supervivencia de algunos de ellos.

Centros de recuperación

Estos centros se han convertido en una herramienta de conservación de especies ex situ imprescindible. En ellos se reciben animales silvestres con problemas de salud o que han quedado huérfanos para su cuidado y su posterior reintroducción al medio, si sus condiciones lo permiten. En ocasiones, estos centros también reciben especies exóticas procedentes del tráfico y comercio ilegal, aunque no es lo más habitual.

Las funciones principales de un centro de recuperación son:

  • Conservación de la biodiversidad.
  • Reproducción y reintroducción controlada de especies.
  • Detección de problemas ambientales.
  • Evitar el sufrimiento que ciertas actividades humanas puedan causar a las especies.
  • Educación y sensibilización.
  • Controlar la suelta de especies invasoras.

Sería una maravilla que no volviese ha hablarte de técnicas de conservación porque no fuesen necesarias, y no por que nos hubiésemos ido todos al carajo. Pero hasta que ese día llegue, me alegro de que aún haya humanos que se dediquen a esta tarea y desarrollen los mejores métodos para llevarla a cabo.

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Un comentario en “La conservación de especies ‘ex situ’, el último recurso

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