La Cumbre de París (COP 21 para los amigos), se presenta como la última esperanza para la lucha contra el cambio climático. Imagen de Seúl tomada por Craig Nagy.

Cumbre de París, nuestro futuro en juego

Hoy ha dado el pistoletazo de salida la XXI Pantomima Conferencia Internacional sobre Cambio Climático o, como muchos la conocen, la Cumbre de París o COP21. Durante las dos próximas semanas, líderes humanos internacionales discutirán acerca del cambio climático e intentarán llegar a un acuerdo importante en la lucha contra el mismo. Como doy fe en este artículo, veo más fácil que un perezoso (el animal) baile el Aserejé.

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La Cumbre de París (COP21 para los amigos), se presenta como la última esperanza para la lucha contra el cambio climático. Imagen de Seúl tomada por Craig Nagy.
La Cumbre de París (COP21 para los amigos), se presenta como la última esperanza para la lucha contra el cambio climático. Imagen de Seúl tomada por Craig Nagy.

La necesidad de la Cumbre de París y el acuerdo internacional

Ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo en la última cumbre que se llevó a cabo en 2009 en Copenhague, y con la vista fija en que Estados Unidos y China (dos de los países que mayores emisiones de gases efecto invernadero tienen) por fin se dignen a comprometerse en la lucha, las esperanzas del planeta están puestas en la Cumbre de París.

Ante el estrepitoso fracaso de Copenhague, se prolongó algunos años más el Protocolo de Kyoto, con el que se pretendían recortar las emisiones en un 15% antes de 2020 tomando como referencia el año 1990.

Como era de esperar, los humanos no vais por muy buen camino. Es más, habéis aplicado políticas tan contradictorias como construir autopistas a mansalva, potenciar los vuelos de bajo coste (como se puede ver en este artículo es el medio más contaminante) y construir más aeropuertos que estaciones de ferrocarril.

Tengo claro que un acuerdo unánime y firme sería la única forma de evitar acabar cocidos en nuestro propio planeta. Como debería acabar Charlie the Mudbug en cualquier buen restaurante (je je je 😈).

La biodiversidad, la gran olvidada de la lucha contra el cambio climático

Aún existen muchos que piensan que esto del cambo climático es una patraña y que la Cumbre de París no tiene sentido. Por ello, alegan que han existido cambios climáticos antes y es cierto, no se puede negar: a cada glaciación que ha sufrido el planeta le ha seguido un calentamiento. La gran diferencia es que se producían de manera natural.

El cambio climático actual tiene un factor natural debido a que la Tierra se encuentra en un periodo interglaciar. Pero a dicho componente natural se le ha añadido uno antropogénico (forzado por las actividades humanas, para que se me entienda) que hace que las cosas vayan más deprisa de lo que deben e impide que la vida se adapte como lo ha hecho otras veces.

La deforestación, aunque a muchos os cueste entenderlo, afecta directamente al cambio climático. Foto de crustmania.
La deforestación, aunque a muchos os cueste entenderlo, afecta directamente al cambio climático y a la supervivencia de muchos animales. Foto de crustmania.

La falta de adaptación de la vida favorece también el cambio climático (esto es la pescadilla que se muerde la cola). La desaparición de bosques, los mayores sumideros de carbono naturales, afecta gravemente a la contaminación atmosférica y al clima; es por ello que la conservación de la biodiversidad y los hábitats deberían ser una prioridad en la lucha contra el cambio climático. En cambio, los grandes eventos como la Cumbre de París, siempre se han centrado en la reducción de emisiones y en el impacto económico. Los humanos habéis ignorando la visión global e integradora con la que deberíais tratar el tema del cambio climático. ¡Es un problema global que se tiene que tratar desde un punto de vista global!

Con acuerdo o sin acuerdo en el COP21

En la Cumbre de París los acuerdos se han planteado de manera diferente a Kyoto; ahora se trata de que cada nación adquiera un compromiso de reducción de emisiones y otras estrategias en la lucha contra el cambio climático en función de sus posibilidades y se evitará el uso de sanciones a los que no cumplan ( ya se ha visto que no han servido de nada con Kyoto). Aún con este planteamiento se siguen encontrando reticencias: parece que, se haga lo que se haga, siempre habrá inconvenientes.

A pesar de que muchos tienen grandes esperanzas de que finalmente en la Cumbre de París se llegue a un acuerdo, hay que ser realistas:

  • Los países en desarrollo claman por la justicia histórica. Según ellos, al ser los países desarrollados los culpables de la situación, deben ser los responsables de solucionarla y quieren que se les permita contaminar como le salga de las chimeneas. No les falta razón hasta cierto punto pero lo cierto es que, habiendo visto los fallos en otras naciones, deberían dirigir su desarrollo en una dirección diferente a la seguida hasta ahora.
  • Estados Unidos (maldito Charlie the Mudbug y sus secuaces yankis…) y China aún muestran reticencia a firmar acuerdos vinculantes.
  • Los conflictos armados en los que estamos inmersos que afectarán a cualquier tipo de acuerdo que se intente. Si la ONU es incapaz de garantizar el futuro de las personas, ¿cómo pinzas pretende garantizar un pacto por el futuro del planeta?

Son puntos de vital importancia que se deben solucionar en la Cumbre de París o, al menos, sortear con la elegancia y tino suficientes para que pueda llegarse a algo concluyente. Desde mi cangrejil perspectiva, no creo que en esta cumbre se llegue a nada, tal como pasó en 2009. Ojalá me equivoque, pero pensando en las toneladas de GEI emitidos tan sólo para hacer llegar a sus monigotes participantes a París, pierdo la esperanza.

Sin embargo, se llegue a acuerdo vinculante para la lucha contra el cambio climático o no, hay muchos países que parecen concienciados y dispuestos a cumplir las propuestas que presentarán estos días en la COP21. Más os vale que sea cierto y que los humanos toméis medidas drásticas contra el cambio climático antes de que el cambio climático tome medidas drásticas contra vosotros… Y todos los demás. En fin, que el Gran Cangrejo nos pille confesados.

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