El coltán da lugar a muchos de los elementos que componen un teléfono inteligente. Imagen: AJEL

Smartphones que explotan y matan a personas como tú

Esta semana los teléfonos móviles inteligentes, conocidos como smartphones para demostrar que sabéis inglés, están en boca de todo el mundo por la celebración del Mobile World Congress en Barcelona. Es bastante posible que estés leyéndome usando uno. Y estoy convencido que no sabes de qué está hecho. Ni de que es responsable de la ruina y la muerte de humanos (esa gran especie invasora…) y del destrozo del medio que les rodea debido al uso del coltán, un mineral del que te hablo a continuación.

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El coltán da lugar a muchos de los elementos que componen los teléfono inteligentes o Smartphones. Imagen: AJEL
El coltán da lugar a muchos de los elementos que componen los teléfono inteligentes o Smartphones. Imagen: AJEL

Columbita y tantalita para atraer la ruina

Esta es la 'piedra' de la desdicha, el mineral del que se extrae el tántalo. Imagen: Rob Lavinsky
Esta es la ‘piedra’ de la desdicha, el mineral del que se extrae el tántalo.
Imagen: Rob Lavinsky

La palabra coltán resulta de unir columbita y tantalita. Se trata de dos minerales escasos en la naturaleza y que, por regla general, se encuentran asociados en distintas proporciones, formando una especie de supermineral. De él se obtiene un elemento necesario para el desarrollo tecnológico: el tántalo o tantalio.

Las características físicas y químicas de este elemento lo hacen ideal para aplicaciones en la industria electrónica, centrales nucleares, armamentística, videojuegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes magnéticos y otras muchas. A pesar de la infinidad de usos, lo cierto es que el 60% del coltán que se extrae a nivel mundial se utiliza para fabricar condensadores y otras partes de los teléfonos inteligentes.

Coltán: minería, guerra y muerte

Existen yacimientos de coltán en diversas partes del mundo, pero los más conocidos y a la vez los que mayor cantidad de mineral producen son los situados en República Democrática del Congo, Ruanda, Burundi y Etiopía. Todos ellos países devastados por las guerras (si, esas que no existen porque los medios de comunicación no lo creen conveniente), las hambrunas y dirigentes políticos dedicados a arruinarlos como si de una plaga de langostas hambrientas se tratasen.

Si el mineral que se utiliza en los móviles fuese todo obtenido de manera legal, con un mínimo de respeto al medio ambiente y a los propios seres humanos el problema no sería tan grave. Pero la cosa no es así, a pesar de los intentos de diversas ONG y del compromiso de algunas empresas por utilizar mineral legal. Lo cierto es que el trafico de coltán procedente de explotaciones de la República Democrática del Congo sigue siendo impresionante.

Smartphones bañados de sangre

Te preguntarás cuál es el problema con el mineral procedente del Congo. La respuesta es, básicamente, que está bañado de sangre. Este país lleva en guerra desde los años 90 y para mantener un conflicto de estas características es necesario dinero, y mucho. La mayor parte procede de la minería del coltán, diamantes (aprovecho para recomendar la película Diamantes de sangre, que trata un tema similar al que te hablo) y otros muchos minerales procedentes del rico subsuelo africano.

Pero el Congo no es el único que trafica con su coltán, los países de su entorno también se aprovechan de ello ante la situación política del país. Y los países del Norte no dudan en consumir estos recursos naturales y financiar la muerte de personas inocentes. ¡En nombre del progreso!

Problemas derivados de la minería del coltán

  • La minería, así como la caza ilegal, el trafico de especies y marfil, es la forma de subvencionar guerrillas y políticos corruptos, favorecer el trafico de armas, de personas y otros seres vivos con el primer mundo.
Esta es una mina de coltán y también una tumba para miles de personas, entre ellas niños. Imagen: MONUSCO
Esta es una mina de coltán y también una tumba para miles de personas, entre ellas niños como tus hijos. Imagen: MONUSCO
  • La explotación de seres humanos. Los prisioneros de la guerrilla son utilizados como esclavos para hacer el mineral que usan tus smartphones. Pero no son los únicos; los campesinos, ante la perdida de sus tierras a causa de la guerra o de su venta a grandes multinacionales (otro problema del que este cangrejo espera hablaros en un futuro), no ven otra salida que trabajar hasta la muerte en las minas, en las que los derrumbes y las enfermedades pulmonares son más que habituales. Pero lo que quizá me preocupe más es que miles de cachorros humanos estén extrayendo coltán arriesgando sus vidas para poder sobrevivir. ¿En serio podéis ser tan crueles? No conozco a ningún otro ser vivo tan maquiavélico con sus congéneres.
  • La minería siempre va asociada a la contaminación. Los áridos que se extraen y se desechan de cualquier manera, la contaminación de acuíferos y cursos fluviales son sólo algunos de los daños provocados por esta actividad.
  • Perdida de hábitat y biodiversidad. Si no era suficiente con el trafico de especies en estos países, se da la circunstancia de que los yacimientos de este mineral de pesadilla están asociados a los hábitats de gorilas. Además, se trata de lugares con una gran biodiversidad por tratarse de áreas de bosque tropical. Bosque tropical que desaparece para fabricar smartphones y otros productos tecnológicos.

¿Hay solución?

¡Por supuesto que la hay! Y no porque sea un cangrejo optimista. La principal solución a este gran problema pasaría por acabar con la corrupción y las guerras. Pero, como eso parece que muchos Homo sapiens lo llevan grabado en el ADN, creo que va a ser complicado o imposible (ser optimista no quita de ser realista).

La alternativa a la paz mundial (parezco una Miss Mundo dando un discurso) es reducir el consumo de coltán. Para ello es necesario:

  • Encontrar una alternativa al tántalo. En estos momentos las investigaciones van bien encaminadas con el grafeno, un compuesto sintético con propiedades similares.
  • Reducir el consumo compulsivo de tecnología. Los humanos tenéis que quitaros esa manía de querer todo lo nuevo que haya en el mercado, ¿qué es eso de tener el último grito en móviles inteligentes cuando el que tienes funciona y tiene lo que necesitas? El consumismo irracional no es sólo es el peor enemigo del medio ambiente, sino que también de vosotros mismos.
  • Reciclar. ¿Tu teléfono móvil inteligente o cualquier otro aparato electrónico ha muerto? Pues, si no puedes repararlo (como sucede casi siempre debido a la estúpida obsolescencia programada) debes reciclarlo. Ese aparetejo contiene infinidad de metales, entre ellos el tántalo, a los que se les puede dar otro uso evitando que tenga que extraerse más cantidad. Así que lleva tu teléfono a un punto de recogida habilitado para ello si en donde lo compraste no se hacen cargo.

Recuerda que TODO tiene un origen

Si pudieras trazar la historia de la fabricación de tu cachivache electrónico, seguramente no lo volverías a usar y te convertirías en un activista anti smartphones. Es uno de los motivos por los que nos ocultan una realidad dolorosa, como las condiciones de vida infrahumanas que tienen muchos trabajadores de las grandes factorías que están en ese lugar llamado China. Trabajadores que emplean materias primas procedentes de antiguos seres vivos (¿o te crees que el petróleo con el que se hacen los plásticos se crea por arte de magia?) extraídos mediante más explotación laboral.

Espero que ahora mires los smartphones de otro modo y que te lo pienses dos veces antes de lanzarte a la compra de uno nuevo (o cualquier otro tipo de aparato electrónico) por el placer de estar a la moda. Recuerda que no sólo consumen energía y coltán, también consumen vidas.

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