La sequía se ceba con el país africano, ¿pero esta medida solucionará algo? Imagen: daeron

La sequía podría causar la III Guerra Mundial

Hay veces en las que me cuesta mucho entender de qué plan vais los humanos y qué idea tenéis sobre vuestro propio futuro. No sois conscientes de que, cegados por un crecimiento económico que no vale para nada, os estáis cavando vuestra propia tumba. No sólo por las consecuencias directas del cambio climático; también porque podríais estar allanando el camino hacia una III Guerra Mundial a causa del agua. Y es que, aunque hay quienes digan que la sequía no es un problema del que haya que preocuparse, la realidad es completamente distinta.

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Lo cierto es que las sequías son períodos estacionales con pocas lluvias que son comunes y totalmente naturales en las zonas de clima mediterráneo. Estos períodos se intercalan con otros más lluviosos que permiten generar un equilibrio algo sensible que, de romperse, puede tener consecuencias catastróficas.

La sequía nos afecta a todos

El problema real del agua es que el cambio climático antropogénico (forzado por vosotros, queridos y apreciables humanos) está generando que los periodos de sequía sean más acusados, lo que genera grandes estragos en lugares que son secos de por sí. La falta de agua tiene importantes efectos sobre la biodiversidad, los suelos e incluso sobre la estabilidad política de los humanos. Cuando un recurso tan esencial se convierte en escaso, las personas hacéis cualquier cosa por obtenerlo y por quitárselo a quien lo tiene. Y, por supuesto, la obtención de agua puede ser el objeto en sí de una guerra. Personas matando a personas para poder beber. ¿Tiene sentido?

Como ves, la sequía afecta directamente a la humanidad y también al resto de especies. ¡Incluso a los microorganismos! Las principales consecuencias, que podrían ir a mucho más si no se toman medidas preventivas, son:

Degradación de suelos

Los suelos afectados por la sequía repercuten en la biodiversidad y causan conflictos al ser humano. Imagen: daeron
Los suelos afectados por la sequía repercuten en la biodiversidad y causan conflictos al ser humano.
Imagen: daeron

Las sequías afectan de manera grave a los suelos, más allá de las deprimentes grietas. No sólo se ve alterada la cantidad de agua que circula por la superficie, que es la que se ve. También se reduce el agua de acuíferos, corrientes subterráneas y aquella que se encuentra formando parte de los suelos.

Esto tiene tres importantes consecuencias directas sobre su uso:

  • La ausencia de agua subterránea fomenta la desertificación ya que los árboles no tienen de dónde sacar agua y esta es menos útil ya que se provoca un aumento de la salinidad.
  • Se altera la diversidad microbiana del suelo, disminuyendo la retención de CO2 del mismo, por lo que pierde su función de sumidero de carbono.
  • Los pozos que dotan de agua a las poblaciones humanas quedan inutilizados.

Daños a la biodiversidad

La sequía afecta principalmente a las aguas continentales, alterando el régimen de ríos y lagos. La vida acuática puede llegar a desaparecer (mírame a mí, que sin agua no soy nadie). Pero este no es el único problema, la falta de agua unida a la disminución de la productividad de los suelos produce escasez de vegetación. ¿Y qué pasa si se va a la porra la base de la cadena trófica? Pues, como podrás suponer, que el resto de la cadena se va igualmente a la porra. En resumen: la biodiversidad se diseca por falta de agua.

¿Será la III Guerra mundial la guerra del agua?

Viendo esta imagen, ¿te extraña que os lleguéis a pelear por culpa del agua? Imagen: LiNda SotO!!
Viendo esta imagen, ¿te extraña que os lleguéis a pelear por culpa del agua?
Imagen: LiNda SotO!!

Hace ya años, el presidente estadounidense Kennedy dijo: “Quien  sea  capaz de resolver los problemas del agua, será merecedor de dos premios Nobel, uno por la paz y otro por la ciencia”. Y no le faltaba razón. Según datos de Greenpeace, hay unos 1.000 millones de personas en el mundo sin acceso a agua potable. Si a esto le unimos la falta de productividad de suelos agrícolas, tenemos a una gran parte del planeta pasando hambre y sed.

La sed, hambrunas y enfermedades relacionadas con el deterioro de las aguas producen migraciones masivas (cualquiera en un sano juicio iría en busca de agua y comida, eso lo sabe hasta Charlie the Mudbug). El agua podría llegar a revalorizarse más aún que el oro o el petroleo y no en mucho tiempo. ¿Y si los humanos os peleáis por el petroleo, por qué no hacerlo por el agua?

Cruz Roja afirma que el agua ya se está utilizando cómo un arma en Oriente Medio. Al parecer, el Estado Islámico se dedica a atacar de manera directa los suministros de este recurso. Pero no es el único caso; en la mayor parte de los conflictos africanos (esos que no existen porque no los véis por la tele) se hace lo mismo.

El problema ahora es que se teme que la crisis del agua, causada por sequía largas e intensas, llegue a ser un conflicto a escala mundial y llegue a afectar a los países del primer mundo (esto es como la crisis del ébola, el SIDA o los desplazados por las guerras; hasta que no llega a los países desarrollados no importa), desencadenando lo que sería la III Guerra Mundial.

¿Podemos evitar la sequía?

Siendo realistas no existe una solución para la sequía. Pero existen algunas maneras para hacer que el impacto de esta no sea tan fuerte:

  • La lucha contra el cambio climático evitaría que estos periodos naturales en algunas áreas del planeta se viesen agravados.
  • La disminución de la población a nivel mundial aminoraría la presión sobre este recurso. Obviamente no estoy diciendo que los humanos os carguéis a la mitad de la especie, si no que llevéis un mejor control de la natalidad.
  • Los polémicos trasvases no son una solución a la sequía, sino un parche mal puesto. Imagen: Alejandro Navarro López
    Los polémicos trasvases no son una solución a la sequía, sino un parche mal puesto. Imagen: Alejandro Navarro López

    Las obras de ingeniería como pantanos, canales o transvases se tratan exclusivamente de parches a nivel local y que tienen sus pros y sus contras. Sería más efectivo el uso de la agricultura sostenible a nivel planetario (siempre he pensado que es una barbaridad implantar regadíos en zonas secas y luego exigir transvases para poder mantenerlos).

  • Evitar la contaminación de las aguas.
  • Concienciar a la población del valor de este recurso, principalmente a la del llamado primer mundo que es la que más agua desperdicia.

A pesar de que siga habiendo sequía, hacer un uso responsable del agua ayudará al Homo sapiens a mantener su entorno y a evitar conflictos entre su propia especie.

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