Los mercados de toda la vida son un buen lugar para comprar productos frescos. Imagen: Facua

Ayuda al medio ambiente con tu alimentación

La alimentación humana y el medio ambiente están íntimamente ligados. No sólo la producción y la cadena de intermediarios hasta el punto de compra de tus alimentos tienen impactos en el entorno. El tipo de alimentos que comes, cómo los comes o cómo los conservas también tienen repercusiones en la salud ambiental y en la tuya propia. Por eso hoy te voy a dar una serie de consejos para que seas un homínido sano en un entorno sano.

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Vamos a la compra

Pocos humanos hay autosuficientes en lo que a alimentación se refiere. No soléis tener un huerto o una granja para auto-abasteceros y es por eso que hacer la compra es tan importante para vuestra alimentación. Te recomiendo lo siguiente:

  • Haz una lista con lo que vas a necesitar hasta la próxima vez que vayas a hacer la compra. Ten especial cuidado con los alimentos perecederos y no olvides que TODO lo que comes fue en su día un ser vivo tan digno como tú.
  • Sería preferible que te surtieras de productos frescos a diario. Pero con la vida que lleváis, para la mayor parte de los humanos es complicado así que organízate y compra exclusivamente lo que vayas a consumir.
Los mercados de toda la vida son un buen lugar para comprar productos frescos. Imagen: Facua
Los mercados de toda la vida son un buen lugar para comprar productos frescos. Imagen: Facua
  • Si tienes la posibilidad, compra directamente a los productores. Ahorrarás en intermediarios, evitarás emisiones a la atmósfera (¿o te crees que la fruta procedente de Nueva Zelanda es sostenible?) y favorecerás la economía local.
  • Elige frutas y verduras de temporada, variedades de la zona y evita los organismos genéticamente modificados. Así favorecerás la biodiversidad y evitarás que se importen estos productos desde la punta opuesta del planeta.
  • Si tienes oportunidad, opta por productos ecológicos. Aunque no seas consciente de ello, ¡tu cuerpo lo agradecerá!
  • Algo que me ha sorprendido siempre mucho es el que los humanos penséis que las frutas y verduras son mejores si son todas del mismo tamaño, sin imperfecciones y, en casos como las manzanas, brillantes. Esto es un error, los vegetales no son idénticos aunque procedan de un mismo árbol (los humanos no sois iguales aunque procedáis de unos mismos padres, a no ser que seáis hermanos gemelos); y en cuanto a lo del brillo… la cera y otros productos no muy sanos hacen milagros. Así que no los deseches por la diferencia de tamaño o forma.
  • Di no a los envoltorios. Si es posible, elige productos a granel. Si tienes que comprar algo que venga envuelto procura que sea enlatado, envases de cartón o tarros de cristal y mantente lejos de los envases que parecen matrioskas (uno dentro de otro, dentro de otro, dentro de otro…).
  • Fíjate siempre en la fecha de caducidad o de consumo preferente.

¿Qué alimentación es la mejor para ti?

Aunque pueda parecer que no existe relación, el tipo de alimentación que sigas afecta directamente al medio ambiente y, por supuesto, a tu salud. ¿Quieres seguir matando dos pájaros de un tiro (vaya frase… ¡No es muy digna de un defensor de la vida!)? Entonces, no olvides que:

  • Tu alimentación debe adaptarse a ti. Ten en cuenta que los hombres no necesitan las mismas cantidades o alimentos que las mujeres, los ancianos no se alimentan igual que los adolescentes (estos tienden a comer a veces como osos en lugar de como humanos, es lo que tiene estar creciendo) y lo mismo pasa con un Homo sapiens que tiene mucha actividad física y otro que apenas se levanta del sofá. Cada persona es un mundo y por lo tanto su dieta no tiene por que ser la misma.
  • Si tienes algún problema de salud pregúntale SIEMPRE a tu médico o nutricionista. Ellos te dirán cuáles son los alimentos que te vienen bien y los que no.
La alimentación que es saludable para una persona no tiene por que serlo para otra. Imagen: Juan Carlos
La alimentación que es saludable para una persona no tiene por que serlo para otra. Imagen: Juan Carlos
  • No confíes nunca en las dietas milagrosas y piensa que dietas sanas y saludables no tienen que ser buenas para todo el mundo ni para todos los lugares del planeta (es complicado que puedas llevar una dieta mediterránea si vives en Siberia).
  • Hazle caso a la pirámide nutricional. Es buena para ti y buena para el medio ambiente.
  • Antepón los productos frescos a los envasados y precocinados. ¡Y olvídate de los procesados! Consejo de cangrejo.
  • Siempre que puedas, reduce el consumo de carne. Si no llevas a cabo mucha actividad física, no necesitas muchas proteínas. Además, los recursos necesarios y la huella ecológica que tiene alimentar al ganado son muy superiores a los del cultivo de vegetales.
  • Aumenta el consumo de frutas y verduras. Y recuerda, procura que sean de temporada y de producción local.
  • Es preferible consumir agua del grifo (siempre que sea posible) y zumos hechos en casa, que son más sanos. Intenta, además, eliminar de tu dieta refrescos carbonatados, no son buenos ni para el medio ambiente ni para tu salud.

Conserva y cocina

Seguramente no sabías que la forma en que conserves y cocines tus alimentos puede reducir considerablemente la huella ecológica de tu alimentación. Bien, pues:

  • Si es posible, consume tus alimentos crudos. No sólo conservan todas sus propiedades sino que no necesitas energía para su preparación. Pero, obviamente, no te digo que te comas los garbanzos sin cocer, tu dentadura no sobreviviría…
  • Tapa las cazuelas cuando cocines. Desperdiciarás menos energía y se cocinará más rápido.
  • Evita usar el horno. ¡Consume un montón de energía!
  • Evita los fritos, especialmente si usas aceites de palma, coco o similares (tus arterias y las selvas tropicales te lo agradecerán, como te conté en Conciencia Eco).
  • La olla exprés es tu gran aliada. Puede que los alimentos no sepan igual que cuando cocinas a fuego lento, pero se tarda menos en cocinar y, por lo tanto, el consumo energético es menor.
  • Si has comprado productos frescos de más y no vas a comértelos antes de que se estropeen: cocínalos, mételos en una fiambrera y directos al congelador.
  • Cocina sólo lo que vayas a comerte.
  • Si sois pocos en casa, puedes cocinar para varios días de una vez y conservar la comida en el congelador.
  • Si te quedan sobras de una comida hay dos opciones:
    1. Junta todas las sobras de varios días y haz una comida especial de restos.
    2. Mételas en una fiambrera y al congelador para comértelo más adelante (como puedes ver el congelador es tu otro gran aliado).
  • ¡NUNCA JAMÁS TIRES COMIDA! Solo lo harás si está en mal estado. Este será tu mantra, tu credo o cómo quieras llamarlo.
Miles de toneladas de alimentos en todo el mundo acaban en la basura. Imagen: Ben_Kerckx
Miles de toneladas de alimentos en todo el mundo acaban en la basura. Imagen: Ben_Kerckx
  • Coloca los alimentos en el frigorífico según la temperatura que necesiten para conservarse en buen estado y procura no meter frutas y verduras húmedas, ya que pueden pudrirse.
  • Si tienes que conservar la comida o bebidas en el frigorífico, intenta no utilizar envoltorios plásticos ni papel de plata. Los recipientes de cristal y fiambreras son ideales.
  • Si cocinas con aceite (el de oliva es de los más saludables), jamás lo tires por el desagüe o directamente a la basura. Tienes las siguientes opciones:
    • Llevarlo a un punto limpio.
    • Hacer jabón casero.
    • En la actualidad se venden productos para la solidificación del aceite que permite que lo tires a la basura, pero este cangrejo no está muy convencido de su uso…

Cuidando de tu alimentación serás un humano sano, reducirás la producción de desperdicios, el consumo energético, las emisiones a la atmósfera y favorecerás la conservación de la biodiversidad. ¡Todo ventajas!

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2 comentarios en “Ayuda al medio ambiente con tu alimentación

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