Oso pardo durante un relajante baño. Imagen: Stahlkocher

Pyros, el gigoloso con más hijos de los Pirineos

El oso pardo de los Pirineos es una de las especies más amenazadas en España, como muchos ya sabréis. Sin embargo, uno de los mayores peligros que corre esta especie es, actualmente, ¡un propio oso!

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Pero no es un oso cualquiera. Si Obélix se cayó de pequeño en una marmita de poción mágica, Pyros (como se llama el protagonista) debió caerse siendo osezno en una marmita de un potente afrodisiaco. Eso ha hecho que se convierta en el furor de las nenas y se le conozca como el oso gigoloso.

Pyros y el nuevo problema del oso pardo en Pirineos

Como todos, Pyros, el Julio Iglesias de los plantígrados, tiene su historia. Allá por 1997, con la esperanza de repoblar los Pirineos de osos pardos, llegó desde Eslovenia. ¿Qué puedo deciros de él a parte de que todos los machos le envidiamos? El Rey de los osos ha conseguido de sobra su objetivo. ¡Demasiado! Por ello,  aunque parezca mentira, se ha convertido en el terror de los biólogos que supervisan la recuperación de la especie. ¡Y no porque se los quiera comer!

Pyros descansando tras una noche de trajín. Imagen: Joshua Lutz
Pyros descansando tras una noche de trajín. Imagen: Joshua Lutz

El Casanova de los Pirineos realmente ha hecho que se incremente el número de osos pardos. A sus más de 26 años tiene, al menos, 30 hijos repartidos por la cordillera pirenaica. ¡Menudo caché! Hay que decir que para ser un oso en libertad ya es mayor, pero parece que a Pyros no se le acaba la batería. Según algunos informes, el año pasado esperaba algún otro osezno.

Sé que os estáis preguntando cuál es el problema con esto si la población de osos ha aumentado. Pues bien, casi el 80% de los osos de los Pirineos son descendientes suyos. A este viejo verde -aunque vista de marrón- le da igual procrear con hijas, hermanas, sobrinas, nietas… el caso es que todas las osas le vienen bien. Y ese, amigos, es un quebradero de cabeza; porque por muchos osos más que haya, todos llevan casi los mismos genes. Carlos II de España sabe muy bien a qué me refiero.

Pero no sólo se conforma con pasar la noche con la primera osa que se mueva. Durante 2013 y 2014 se reintrodujeron algunos osos pardos procedentes de Eslovenia. A las osas las fue bien, supongo que seducidas por nuestro Don Juan Pyronio o, con suerte, por alguno de su progenie. Sin embargo, el insaciable Pyros hizo que sus semejantes tuvieran que irse de su territorio. En el caso de Baou la cosa acabó mal, pues le encontraron despeñado en la vertiente francesa. ¿Homicidio?, ¿suicidio a causa de ser ignorado por las hembras?

El futuro del oso pardo

Oso pardo durante un relajante baño. Imagen: Stahlkocher
Oso pardo durante un relajante baño. Imagen: Stahlkocher

Actualmente se calcula que hay entre unos 35 y 40 en Pirineos. Sin embargo, ninguno es autóctono. El último desapareció ya en 2010 y los que hay son procedentes de Eslovenia. El peligro debido a la caza furtiva está casi erradicado (aunque ya sabéis que siempre hay listos sueltos por el mundo), así que los mayores problemas para los osos pardos son:

  • La fragmentación de sus hábitats.
  • La falta de alimento.
  • La poca variabilidad genética.

El año pasado se aprobó un nuevo Proyecto Life para la conservación del oso pardo en el periodo 2015-2016. En el se incluye una partida para cubrir económicamente los daños que puedan causar los osos a ganaderos y apicultores, la introducción de un nuevo macho (en espera a que pueda quitarle su harén a Pyros) y los posibles planes de introducción de osas preñadas o bien el de esterilizar a este viejo grandullón.

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