Muerte en África: caza furtiva

La trágica muerte del león Cecil en Zimbaue ha provocado que los medios de comunicación de todo el mundo se asombren de nuevo ante una aterradora realidad que muchas especies del mundo sufren. Por desgracia, África es el continente más afectado por la caza furtiva. Este cangrejo te da a conocer que ocurre en este continente, donde ir a cazar grandes presas es deporte nacional (más bien continental).

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Conflictos armados

Por desgracia, cuando pensamos en África no nos vienen a la cabeza imágenes de paz precisamente; algunos de sus países llevan con conflictos armados (guerras, aunque a muchos no les haga gracia llamarlos así) casi desde que se formaron. A ellos hay que unirle toda la violencia generada durante el actual siglo XXI en el norte del continente por Al-Qaeda, el Estado Islámico o como pinzas quieran llamarse.

Estos papelitos son la principal causa de que se pase por alto en muchos lugares la caza furtiva. Imagen: torange
Estos papelitos son la principal causa de que se pase por alto en muchos lugares la caza furtiva.
Imagen: Torange

Te preguntarás: ¿Qué hace este cangrejo hablando de esto? Muy sencillo, toda esta locura de guerras, armas y demás, favorece -en gran manera- la caza furtiva. Es duro decirlo pero, ¿a quién le importa que alguien se dedique a cazar elefantes o leones mientras la población se está muriendo de hambre o está siendo tiroteada, bombardeada e incluso secuestrada para tráfico de personas? De esta manera un delito, como es cazar lo que no debes, se pasa por alto hasta a nivel internacional.

El Big Five de la caza furtiva

Cinco especies son las más valoradas en lo que a caza se refiere; las denominan Big Five porque se tratan, además, de algunos de los mamíferos más grandes del continente africano:

  • Elefantes. El trafico de marfil es su peor pesadilla. Se ha estimado que la caza furtiva mata a unos 33.000 elefantes africanos al año; un número bastante mayor que el de nacimientos.
El comercio en el mercado negro de los colmillos de los elefantes es la principal razón de que estén en peligro. ¿No es un poco estúpido matar a un animal sólo por sus dientes? Imagen: dniyer
El comercio en el mercado negro de los colmillos de los elefantes es la principal razón de que estén en peligro. ¿No es un poco estúpido matar a un animal sólo por sus dientes?
Imagen: dniyer
  • Rinocerontes. A estos pobres se los persigue por sus cuernos; según algunos tienen propiedades curativas. Hay incluso quienes piensan que son mejor que la viagra y ya se sabe que el ego masculino todo lo puede. Tan solo durante 2014 se cazaron 1.215 ejemplares, una barbaridad teniendo en cuenta que no son muy abundantes (en el caso del rinoceronte blanco del norte sólo quedan 5 ejemplares).
  • Leones. Al rey de la selva (nunca he entendido lo de la selva si es de la sabana) muchos humanos quieren destronarle a tiros. Es uno de los favoritos tanto de caza furtiva como de la legal (en algunos países se crían para este fin). Se estima que en 2014 la población de leones era de 7.500 y va en descenso debido a la grave amenaza de, entre otras, la caza ilegal.
  • Leopardos. Estos veloces felinos tampoco se salvan. Deben suponer un gran reto a sus cazadores debido a su velocidad, por eso que estén en el Big Five.
  • Búfalos. Al igual que los leopardos no se encuentran en peligro de extinción, pero su caza furtiva preocupa. Están en la lista por que son presas grandes y vistosas (otra vez el ego…).
Cuidado, los animales del Big Five no son los únicos que corren peligro de ser acechados por un humano con un kalashnikov. Imagen: PublicDomainPictures
Cuidado, los animales del Big Five no son los únicos que corren peligro de ser acechados por un humano con un kalashnikov.
Imagen: PublicDomainPictures

Estos son el TOP 5, pero no quiere decir que otras especies no sean abatidas igualmente por deporte.

Tecnología y genética

Para evitar la caza furtiva se está intentando casi de todo; aunque lo primero tendría que ser eliminar la corrupción y acabar con los conflictos armados.

La vigilancia de las zonas protegidas no está resultando demasiado bien, y menos si tenemos en cuenta que al año mueren aproximadamente 100 guardas a manos de las guerrillas y los cazadores ilegales (a estos pobres humanos quizá también hubiese que añadirlos al Big Five). Por ello se está pensando en otro tipo de controles.

Uno de ellos es el análisis genético del marfil incautado (supongo que también puede aplicarse a otros trofeos de caza), con ello se puede saber de dónde procedía el elefante e investigar la fuente de origen del tráfico. También se está intentando implantar el uso de drones. Ante la imposibilidad de volar en helicóptero por las noches o en determinadas áreas, el uso de estas maquinitas para el seguimiento de las poblaciones amenazadas permitirá saber que ocurre en cada momento.

Lo ideal sería que no hubiese que recurrir a nada de esto. Pero, dado que aún existen humanos a los que les gusta exhibir sus presas colgadas de una pared (y no sólo de África), debo alegrarme por estos avances y desear que sirvan de algo.

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3 comentarios en “Muerte en África: caza furtiva

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