La cotorra ha pasado de mascota adorable a problema en muchas ciudades. Imagen: Bryan Allison

La cotorra y la ciudad: una mala combinación

Supongo que te habrás dado cuenta de que la relación entre urbanización y biodiversidad es bastante tensa y precaria. Es precisamente por eso que la introducción de especies invasoras puede llegar a ser tan alarmante como en los espacios naturales. Especies como la cotorra, que invade varias ciudades españolas, hacen desaparecer especies nativas tan insignes en las urbes como los gorriones.

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La cotorra ha pasado de mascota adorable a problema en muchas ciudades. Imagen: Bryan Allison
La cotorra ha pasado de mascota adorable a problema en muchas ciudades.
Imagen: Bryan Allison

Por eso hoy he decidido hablaros de esos pajarracos endiablados. ¡Cotorras go home like Charlie!

Cotorra argentina y cotorra de kramer

Si pensabas que sólo nos está invadiendo una especie de cotorra, estabas equivocado. Son dos especies diferentes, ambas incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras:

Myiopsitta monachus

Este devorador de todo lo que pilla puede ser adorable, pero en su casa. Imagen: Lip Kee
Este devorador de todo lo que pilla puede ser adorable, pero en su casa.
Imagen: Lip Kee

La cotorra argentina o de pecho gris procede de América de Sur, más tarde introducida en America del Norte y Europa debido a su uso como mascota (que manía tenéis los humanos con los animales exóticos…). Está protegida por el convenio CITES, ya que puede verse afectada por el comercio sin control, pero la verdad es que esta figura de protección no ha impedido que sea una amenaza para los nuevos territorios que ha invadido.

Esta especie se ha expandido por toda España, incluyendo Canarias y Baleares. En 2005 se calculó que en Madrid ya se superaban los 2.000 ejemplares y en Cataluña, en 2011, los 4.000. No es de extrañar, ya que cada nidada es de entre 5 y 8 huevos y, además, tienen una capacidad impresionante para adaptarse.

Puede parecer un angelical y ruidoso pajarito de colores brillantes, pero la realidad es algo diferente: es una devoradora voraz, que puede llega a estropear cultivos y cosechas de frutales. Por si fuera poco, es predadora de huevos y polluelos de otras aves. Ataca los nidos de los gorriones y mirlos destrozando sus huevos y matando sus crías, por eso en ciudades como Madrid sus poblaciones están disminuyendo escandalosamente.

Esta monstruosidad es un nido de cotorra argentina, y no precisamente de los grandes. Imagen: Ben2
Esta monstruosidad es un nido de cotorra argentina, y no precisamente de los grandes.
Imagen: Ben2

Además, hacen unos nidos inmensos lo que sumado a que viven en comunidades de bastantes ejemplares supone un destrozo para el árbol en el que anidan y un peligro para los urbanitas que pasen por debajo (se te cae encima uno y ¡Plof! tortilla, y no precisamente de cotorra).

Psittacula krameri

La cotorra de Kramer es originaria de África central y, en Asia, se extiende desde Afganistán y Pakistán hasta Birmania. Al igual que la argentina ha sido introducida en el resto de los continentes debido al comercio como mascota. Se halla protegida también por el CITES.

Se distribuye por toda la Península y las islas. Sus poblaciones son más pequeñas que las de la argentina, pero tiene un ritmo de crecimiento igual de alto.

¡Hola cotorra! ¡Adiós cosecha! Imagen: sarangib
¡Hola cotorra! ¡Adiós cosecha!
Imagen: sarangib

Compite con las especies autóctonas, aunque sin llegar a ser tan agresiva como la cotorra de pecho gris. Resultan un peligro para cosechas a causa del gran número de individuos de sus comunidades. Pueden ser portadoras de enfermedades cómo psitacosis, y en las ciudades sus nidos resultan un peligro tanto para los árboles como para los viandantes.

Controlar la plaga

Para poder tener una idea más exacta de la magnitud del problema, la SEOBirdlife ha iniciado el primer censo nacional de cotorras, en el cual cualquiera puede colaborar aportando datos de avistamientos.

Esta plaga no sólo provoca problemas en la diversidad biológica, sino que además su control cuesta dinero (esto suele dolerle más al ser humano, la pela es la pela). Pero, ¿qué soluciones hay para ello? Lo ideal sería meterlas a todas en un saco y deportarlas de vuelta a sus casas, pero viene siendo complicado (como las demás soluciones).

En Madrid desde hace unos años se permite hacer tiro a la cotorra (a las que vuelan, preferiblemente), lo que me parece que fue la salida más rápida pensada por una pandilla de políticos que no tenían ni idea de lo que se traían entre manos…

Por mucho que se presten a ser abatidas debido a su gusto por lucirse, no parece que sea la solución más adecuada. Imagen: parakeets
Por mucho que se presten a ser abatidas debido a su gusto por lucirse, no parece que sea la solución más adecuada.
Imagen: parakeets

La retirada de nidos se está llevando también a cabo en varias ciudades, pero sin demasiado éxito ya que estas cotorras son lo suficientemente inteligentes como para reconstruir su hogar.

Cabría considerar la esterilización, pero parece ser un proceso caro y que lleva tiempo. Imagina cazar y esterilizar una por una las más de 4000 cotorras de Cataluña, pobre del que tuviese que encargarse…

Se ha pensado también en la introducción de depredadores. Las aves rapaces (autóctonas, por supuesto) pueden ejercer un control bastante significativo, como ya hacen en algunos lugares con exceso de palomas.

El control debería empezar por el origen de todo: perseguir su venta, que es ilegal ya que ambas especies de cotorra están incluidas en el Catalogo Español de Especies Invasoras, y controlar a los dueños negligentes, que al fin y al cabo son los culpables del lío.

Mi recomendación: no compres especies exóticas y en caso de hacerlo jamás las abandones (luego anidarán junto a tu ventana y te darás cuenta de todo el mal que has causado, serán peores que tu vecina del quinto).

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