A la avutarda hay que reconocerle como mínimo el porte elegante que tiene. Foto: Sergey Yeliseev.

Avutarda, el vuelo de un grande

Hoy vuelvo a la Península Ibérica (porque como en casa, en ningún sitio) para presentaros a una de las aves más grandes de Europa, la avutarda común.

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La avutarda, un peso pesado en vuelo

Macho de avutarda pavoneándose antes del cortejo. Imagen: Ufo Snake
Macho de avutarda pavoneándose antes del cortejo.
Imagen: Ufo Snake

La avutarda, de nombre científico Otis tarda, se distribuye por toda Euroásia y la zona norte de África. En la Península Ibérica puede encontrársela en zonas llanas, principalmente campos de cultivo de cereal y leguminosas, pastizales o prados; siempre alejadas de núcleos urbanos o zonas transitadas (les gusta la vida tranquila del campo). La población española se sitúa entre las 29.400 y las 34.300 avutardas, la más numerosa del mundo.

Esta ave es una de las más grandes que puede alzar el vuelo. Los machos miden en torno a 1 metro de alto con una envergadura de alas de 2,6 metros y un peso medio de 17 kilogramos. Las avutardas hembra suelen pesar unos 4,5 kilos y su tamaño suele ser entre un 30% y un 70% menor que el de los machos. El plumaje en ambos sexos es de tonos pardos que van desde los rojos a los dorados, aunque el del macho suele ser más llamativo (lo que hacen para ligar…).

A la avutarda hay que reconocerle como mínimo el porte elegante que tiene. Foto: Sergey Yeliseev.
A la avutarda hay que reconocerle como mínimo el porte elegante que tiene. Foto: Sergey Yeliseev.

Las avutardas son omnívoras: se alimentan de vegetales y de insectos, aunque en ocasiones también comen pequeños vertebrados como lagartijas, ranas o roedores. Generalmente es una especie migratoria, pero las colonias españolas no suelen migrar (ellas también coinciden que la Península Ibérica es la mejor residencia. Los guiris que pueblan nuestras costas cada verano también lo confirman).

Las hembras viven separadas de los machos la mayor parte del tiempo, mezclándose sólo en la época de apareamiento, que comienza a partir de marzo. Durante el cortejo los machos se exhiben en una determinada zona, que utilizan todos los años, en lo que se llama la rueda (el más apuesto y que mejor sepa bailar se llevará al mayor número de chatis). Tras el apareamiento los machos vuelven a su vida de solteros y las hembras crían a los polluelos que nacerán unos 28 días después de la puesta (qué independiente todo).

Hembra de avutarda incubando. Imagen: Jerrye & Roy Klotz
Hembra de avutarda incubando.
Imagen: Jerrye & Roy Klotz

Más machos muertos por ‘pesados’

La Lista Roja de la UICN cataloga a las avutardas como especie vulnerable, con la misma catalogación en el Libro Rojo de las Aves de España.

El numero de machos es casi la mitad del de hembras. Puede ser perfectamente por razones naturales pero lo cierto es que se ha observado que la mortalidad de machos es ligeramente mayor. En cualquier caso, os cuento las razones por las que la avutarda como especie se encuentra amenazada:

  • La caza. Actualmente no se permite cazar avutardas, pero a mediados de los 80 la población ibérica se redujo notablemente por esta causa.
  • Las transformaciones agrícolas. El cambio de cultivos de secano a regadío, el uso de pesticidas y herbicidas y el cambio de los usos del suelo está siendo una de las amenazas más importantes para estas aves.
  • Las colisiones con tendidos eléctricos. Al tratarse de un ave tan grande y pesada, su capacidad para maniobrar en vuelo es muy reducida, por esta razón gran número de avutardas mueren al chocar contra las torres y el cableado del tendido eléctrico. Y como los machos son mucho más grandes que las hembras, pues es más fácil que se la peguen.

Existen planes de recuperación, proyectos como los incluidos en LIFE, programas de divulgación, etc. Para saber un poco más de estos programas, los estudios que se están haciendo y conocer mejor a las avutardas os recomiendo el Proyecto Avutarda del CSIC.

 

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