Una foca monje posando durante su baño.

La odisea mediterránea de la foca monje

Hoy os traigo la historia de un animal que es conocido por muchos, ya que se habla y escribe mucho de él. Se trata de la foca monje del mediterráneo, un animal en peligro de extinción que hasta hace poco parecía desaparecida de nuestros mares.

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La foca monje en la Odisea.

También conocida como foca fraile (su nombre científico es Monachus monachus) ha estado poblado desde hace mucho tiempo el mar Mediterráneo. De hecho, según restos encontrados estas focas poblaban las costas mediterráneas hace ya unos 12.000 años. Es una especie que goza de fama desde siempre, ya que hasta el escritor griego Homero habló de ella en su Odisea (y eso da caché).

Una foca monje posando durante su baño.
Una foca monje posando durante su baño.
Imagen: Alanna Stankiewicz.

Las focas monje son animales muy simpáticos y dóciles (esto último les ha traído problemas con los humanos). Las adultas miden en torno a los 2.50 metros y pesan entre 240 y 250 kilogramos. Las hembras tienen el pelaje gris y los machos son negros con una mancha en el vientre de color blanco, pero en realidad su color varía dependiendo de su edad. Son animales longevos que pueden vivir hasta 44 años.

Son carnívoras: les encanta comer pulpos, calamares, pescado y crustáceos (nada de cangrejos de río, si no ya les habría enviado una cesta de Navidad con unos cuantos colegas de Charlie, ese maldito yanqui…).

Les gusta vivir y reproducirse en islas y bancos de arena donde dé el sol (no hay nada como tomar el sol sobre la arena y eso un cangrejo lo sabe 😉 ), pero debido a la actividad humana han tenido que refugiarse en cuevas o playas flanqueadas por acantilados para evitar que las molesten. Crían durante todo el año, aunque prefieren el periodo entre marzo y octubre (y no las culpo, en invierno no apetece hacer nada).

¿Hay o no hay en España?

Es la pregunta que se han hecho muchos. Parece ser que en las Islas Chafarinas aún quedan un par de focas monje, pero se pensó que estaban desaparecidas después de la muerte, hace algunos años, del macho ‘Peluso’. Ahora mismo se considera que la foca monje es una especie ‘rara’ en la fauna ibérica y la UICN la considera en peligro crítico ya que solo hay unas 400 en todo el mundo.

La foca monje disfruta tanto del agua como de la orilla de la playa.
La foca monje disfruta tanto del agua como de la orilla de la playa. Foto: Wildlife Wanderer.

La desaparición de la foca monje tanto del Mediterráneo como del Atlántico es debida en su totalidad a las actividades humanas (si es que no hacéis más que meter la pata). Se han utilizado como alimento, pero también se cazaban por su piel y su grasa. A esto se le añade la presión que produce la sobreexplotación de los recursos marinos y la ocupación de las áreas de cría (pensad en la costa mediterránea, Benidorm y todos esos sitios a los que los humanos vais a veranear. Si son agobiantes incluso para vosotros imaginad para una foca que busca tranquilidad).

Actualmente hay numerosos planes de protección y recuperación de la foca monje, entre los que se encuentran los elaborados dentro de el europeo ‘Proyecto LIFE‘. Esperemos que gracias a ellos nuestras simpáticas amigas puedan volver a las costas españolas.

¡¡Hasta la próxima semana!!

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