Incluso para mí, que soy soy alimento, es difícil no ver a la nutria como un animal adorable.

El retorno de la nutria

Esta semana voy a hablaros de la nutria, una especie que a los humanos os suele caer bien. La verdad es que a mí me da un poco de respeto por eso de que come cangrejos, pero hemos estado hablando y hemos llegado a un acuerdo: le hago campaña a cambio de que en su dieta sólo entren especies americanas (Charlie, estás perdido muajajaja).

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Nutria disfrutando del agua cristalina de su río. Foto: Bernard-boehne
Nutria disfrutando del agua cristalina de su río. Como se puede apreciar en la imagen, le gusta posar. Su sueño es protagonizar un anuncio de este estilo.
Foto: Bernard-boehne

La nutria vuelve a Madrid

La nutria se distribuye por toda Europa incluyendo España, donde las principales poblaciones se encuentran en los ríos del norte de la Península.

Aquí podéis ver a nuestra juguetona amiga cazando y nadando en un río del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

Es un carnívoro que se alimenta de pescado, pequeños mamíferos de agua, insectos, moluscos, culebras de agua, ranas y crustáceos (como ya he dicho hemos negociado con ellas y me van a ayudar a hacer desaparecer a los yanquis). Miden en torno a un metro y pesan unos 11 kilogramos. Viven en ríos de aguas limpias (son un buen indicador de calidad de las aguas) y con fondos pedregosos, rodeados de zonas boscosas. Solo tienen casa fija en periodo reproductivo, el resto del tiempo van dando tumbos de unas cuevas a otras. Se puede decir que son culos inquietos.

Nutria disfrutando de su baño
Nutria disfrutando de su baño. Foto: Tomi Tapio.

Suelen tener 2 o 3 crías por camada, no teniendo una temporada fija para criar. Están en celo en cualquier época del año. Cuando los cachorros cumplen 6 u 8 meses se independizan y se van en busca de un nuevo territorio en el que podrán vivir en torno a 13 años.

¿Y por qué os hablo hoy de ella? Porque últimamente nos está dando buenas noticias, y eso es de agradecer. Su reintroducción en la Comunidad de Madrid, de donde había desaparecido, está siendo un éxito. Es verdad que no podemos lanzar las campanas al vuelo porque aún se está estableciendo, pero lo cierto es que es un buen indicativo.

El siglo XX, años para olvidar

El estado actual de la población de nutrias ha mejorado mucho, en muchos lugares se considera que son especie vulnerable e incluso poco amenazada. Pero lo cierto es que a partir de mediados del pasado siglo la población de nutrias en la Península Ibérica se redujo de manera preocupante a causa de la persecución que sufrían por parte de los humanos.

Incluso para mí, que soy soy alimento, es difícil no ver a la nutria como un animal adorable.
Incluso para mí, que soy su alimento, es difícil no ver a la nutria como un animal adorable. Foto: Peter Trimming.

Si bien ellas se sentían en peligro, a finales de siglo lo que más preocupada a las nutrias era el estado de conservación de sus casas. El estado del agua dulce de la Península estaba empeorando de manera alarmante y los margenes de los ríos tampoco es que estuviesen muy bien conservados. La consecuencia lógica fue que el alimento de las nutrias disminuyó y en consecuencia, la población de nuestras amigas.

Como ya sabréis es una especie bastante conocida y protegida por diversas figuras, tanto por convenios internacionales y directivas europeas como por legislación estatal y autonómica. Además se han llevado a cabo planes de protección y introducción como el ya citado de la Comunidad de Madrid, que parece que dan sus frutos.

Ahora lo único que espero es que la próxima vez que hable de la nutria sea para seguir contando cosas buenas (¡y para agradecerle que se coma a todos los cangrejos americanos!).

¡¡Hasta pronto!!

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