Al jarabugo le encanta vivir entre grava y plantas. Foto: José-Elias Rodruguez

El jarabugo, un pez del Betis

Aquí estoy de nuevo en mi particular cruzada a favor de las especies en peligro y en contra de las especies invasoras. Mis colegas me consideran casi un héroe por dar a conocer nuestros problemas en el blog.

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Hoy voy a hablaros del jarabugo, un pececillo muy salao que está desapareciendo de los ríos del sur de la Península. Aunque compartimos ríos no solemos coincidir mucho. A mí me gustan las aguas más frías.

Os presento al pequeño Jarabugo

Al jarabugo le encanta vivir entre grava y plantas. Foto: José-Elias Rodruguez
Al jarabugo le encanta vivir entre grava y plantas.
Foto: José-Elias Rodruguez

Su nombre científico es Anaecypris hispanica. Es endémico de los ríos de la cuenca del Guadiana y del Bembezar y sus afluentes de la cuenca del Guadalquivir, situados a menos de 350 metros de altitud. Le encantan los ríos tranquilos con grava y limos en los fondos y con vegetación sumergida.

Es un pez pequeño, suele medir unos 7,5 centímetros, pero se han encontrado ejemplares de hasta 12 centímetros (esos deben ser el Pau Gasol de los jarabugos). Viven un máximo de tres años y crecen muy rápido, pudiendo llegar a los 5 centímetros en su primer año de vida (lo que se llama dar el estirón). Las hembras realizan una o dos puestas a principio de primavera de menos de 100 huevos y suelen ir a desovar río arriba. Les gusta comer plancton, detritus, algas, pequeñas plantas e invertebrados y larvas de insectos (mmmmm ricas y sabrosas larvas…). Y por supuesto son unos grandes seguidores del Betis.

Los embalses, su mayor enemigo

Está catalogado en la Lista Roja de la UICN como especie en peligro. En los últimos 10 años su población ha disminuido drásticamente y sus hábitats están muy fragmentados.

La construcción de presas es la causa de dicha fragmentación, pero no es la única razón por la que su población disminuye. Los vertidos y la contaminación de ríos ha hecho que prácticamente desaparezcan del Guadiana y en los afluentes de éste el problema es la introducción de especies invasoras.

Como se aprecia en el mapa, la distribución del jarabugo se restringe a la mitad sur de la Península Ibérica.
Como se aprecia en el mapa, la distribución del jarabugo se restringe a la mitad sur de la Península Ibérica. Foto: UICN.

A los humanos os dio por traer al black bass y al pez sol para pesca, que se han dedicado a acechar a los jarabugos comiéndose sus huevos y sus alevines. Pero esos peces no son los únicos que están fastidiando a nuestro colega: los puñeteros cangrejos rojos también son una amenaza para ellos. No porque devoren jarabugos, si no porque destrozan sus casas. A esos americanos les gusta escarbar en el fondo del río y lo ponen todo perdido (además de cargarse las plantas).

Charlie y sus secuaces no hacen más que causarnos problemas a todos, a ver si los deportamos de una vez.

Por suerte, actualmente se están llevando a cabo diversas actuaciones para evitar la desaparición del Jarabugo. Desde Europa está protegido bajo el marco legal de la Directiva Hábitats y a nivel nacional, tanto España como Portugal tienen legislación específica para su protección. Aparte, las Comunidades Autónomas a las que pertenecen los ríos dónde habita el Jarabugo han desarrollado planes y programas para su protección.

A ver si pronto la situación de estos pececillos mejora, porque me encantaría poder daros buenas noticias de los jarabugos y seguir mandándoles mensajes río abajo.

Y hasta aquí mi reivindicación de la semana. ¡¡Hasta la próxima!!

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