El alimoche común es una de las especies que utiliza la ruta del estrecho de Gibraltar. Imagen: Adam Skalny.

El alimoche, un veraneante cada vez menos asiduo

Como ya os he comentado, mis publicaciones no hablarán sólo del cangrejo ibérico (aunque somos una especie de lo más interesante), sino que también escribiré sobre el caso de otras especies. Hoy en concreto voy a hablaros de un colega con plumas, el alimoche común, que se encuentra en una situación delicada en la Península Ibérica.

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Os presento al alimoche, el MacGyver de las aves

Los humanos, tan extraños como de costumbre, le llamáis de diferentes maneras: alimoche, abanto, guirre y buitre egipcio, pero su nombre científico es Neophron percnopterus (Neo para los amigos).

Os presento al Alimoche común.
Os presento al Alimoche común. Imagen: Adam Skalny.

Estos pájaros viven unos 35 años, y son muy tradicionales, con pareja y nido que mantienen de por vida (espero que hagan reformas de vez en cuando). La mayoría de los alimoches veranean en la Península Ibérica porque piensan que es un buen lugar para criar a sus pollos, aunque también hay parejas que se quedan toda la vida en el mismo sitio (generalmente las que viven en islas).

Construyen sus casas en lugares rocosos y escarpados, donde tienen unos dos polluelos al año. A finales de cada Agosto, padres e hijos migran al Norte de África, de donde los polluelos vuelven 5 años después, una vez son adultos y se han echado pareja. La verdad es que es una historia de lo más interesante, que WWF España ha contado en El Viaje del Alimoche. En este proyecto, la organización ha seguido a 4 de ellos en su ruta migratoria. Podéis ver el vídeo aquí, si os interesa el tema.

Generalmente comen carroña (asqueroso, pero es como se mantiene el ciclo natural), y casi siempre son los últimos carroñeros en comer, aprovechando para rebañar los huesos y comerse la piel (yo prefiero las larvas, la verdad). Para completar su dieta, se alimentan con animales pequeños (crustáceos también, pero me ha prometido que sólo comerá cangrejo americano), huevos e insectos.

¿Y por qué le llamo MacGyver? Pues porque es uno de los mejores aprovechando sus recursos. El alimoche es uno de los pocos animales que utilizan herramientas. Concretamente piedras, que lanzan desde el aire para romper los huevos de avestruz antes de comérselos. Un tío listo donde los haya.

Poblaciones desiguales

El problema al que se enfrenta el alimoche es curioso porque, a pesar de que es una especie bastante extendida en La India y África, en la Península Ibérica se encuentran en peligro de extinción.

En la actualidad quedan unas 1500 parejas de alimoches en nuestro país, quizá menos. Y están muy preocupados por que hace apenas 20 años eran muy abundantes. Las causas de su desaparición son en su mayoría cosa del hombre, como el uso de venenos para el control de plagas y la eliminación de depredadores. También sufren la falta de alimento por el cierre de los muladares y las enfermedades que diezman las poblaciones de conejos.

Y en Canarias están aún peor: allí vive una subespecie que no emigra (con el buen tiempo que hace en las Islas, no me extraña, yo tampoco lo haría) y de la que quedan unos 200 individuos.

En cualquier caso, la situación ha mejorado en algunas comunidades con el control del uso de venenos y la reapertura de algunos muladares. Espero que las cosas sigan mejorando y podamos ver a muchos alimoches comiendo cangrejo americano pronto.

He comprobado además que nuestros amigos de By ribosoma le dedican una camiseta al alimoche, lo que nos parece una idea genial que puede ayudarnos a difundir su historia. El diseño es éste:

Un alimoche adulto con su polluelo adolescente
Un alimoche adulto con su polluelo adolescente. Diseño de By ribosoma.

Si te gusta, puedes comprarla en este enlace.

Y por hoy, poco más me queda por decir. Sólo dar ánimo a los alimoches y desearos una buena semana.

¡Hasta la próxima!

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Un comentario en “El alimoche, un veraneante cada vez menos asiduo

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